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🌐 | En el contexto global actual: ¿Son los sondeos de opinión pública herramientas válidas para interpretar la realidad política y social?
Demoscopia: nociones básicas
La demoscopia es el estudio de la opinión pública a través de la utilización de métodos de investigación social como encuestas y sondeos. Su objetivo es analizar las percepciones, actitudes y comportamientos de una población concreta en un momento específico. Es una herramienta muy utilizada en ciencia política y sociología, que permite a los tomadores de decisión adaptar estrategias de acuerdo a las necesidades y expectativas de sus grupos de interés. Los resultados obtenidos suelen ser empleados para comprender tendencias sociales, evaluar el impacto de políticas públicas y predecir resultados electorales, entre otros usos.
Descifrando encuestas/sondeos de opinión pública
Variedades
Existen diversos tipos de sondeos en demoscopia, y cada uno de ellos está diseñado para abordar cuestiones distintas. En el análisis de este texto se pondrá énfasis únicamente en aquellas mediciones vinculadas al ámbito político, como pueden ser: 1) encuestas de opinión pública propiamente dichas, que son las que valoran las percepciones de los civiles acerca de políticas gubernamentales y los índices de aprobación o desaprobación de líderes políticos; 2) encuestas electorales, que indagan acerca de las intenciones de voto y las preferencias por los candidatos, o buscan proyectar resultados de elecciones; 3) encuestas de satisfacción con servicios públicos; 4) encuestas sobre cuestiones sociopolíticas varias, tales como igualdad de género; y 5) encuestas sobre seguridad pública para intentar interpretar el nivel de preocupación sobre el crimen y conocer el grado de confianza en fuerzas de seguridad.
Ya en el campo de la política internacional pueden mencionarse: 1) encuestas sobre percepciones de liderazgo global; 2) encuestas para determinar criterios sociales frente a conflictos internacionales; 3) encuestas para conocer posturas sobre asuntos de impacto mundial como migración y cambio climático, o sobre globalización en general; y 4) encuestas para conocer juicios ciudadanos sobre tratados comerciales, cooperación internacional u organismos globales.
Alcances y limitaciones
En un documento titulado «¿Encuestas? Sí, gracias», publicado por Verónica Crespo Val en la plataforma Diálogo Político de la Fundación Konrad Adenauer, se afirma que vivimos en una época en la que los datos se han convertido en una guía necesaria para la toma de cualquier decisión. Debido a esto, las encuestas son claves en el mundo político, muy particularmente al momento de armonizar una estrategia de campaña electoral.
Refiriéndose también a las encuestas electorales, aunque perfectamente extrapolable al resto de clasificaciones posibles, el docente universitario español Ivan Serrano Balaguer en el artículo «¿Qué hacemos con las encuestas electorales?» de IurisCrimPol, el Blog de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, estima que estas se han convertido en un objeto de debate y discusión por sí mismas. Cada vez que alguna se hace pública, surgen preguntas acerca de si son fiables, si hacen buenas predicciones, si aciertan, si hay alguien manipulándolas, si tienen intereses ocultos, si son objetivas…
Existen varias cuestiones a tener en cuenta para mejorar la calidad de los resultados en las encuestas y, especialmente, para aumentar su grado de confiabilidad. Lo cierto es que estas, como cualquier otra técnica de investigación social, tienen pros y contras. Sin embargo, si se logran contrarrestar sus puntos débiles, se podría contribuir a generar un concepto más positivo acerca de la técnica.
I. Serrano Balaguer sostiene que una de las principales dificultades a las que se enfrenta el método es a la necesidad de obtener muestras representativas de la población de interés, y esto no se trata solo de que el número de entrevistados sea lo suficientemente amplio, sino que también ajusten a las proporciones reales de la sociedad. Pero lograr que estas muestras cumplan con criterios estadísticos mínimos de calidad tiene, como puede suponerse, un alto coste económico.
Por otro lado, al momento de realizar una encuesta es preciso considerar que las formas de aplicación del cuestionario, es decir, hacerla cara a cara, telefónicamente o en línea, pueden influir en sus resultados y afectar la precisión de los datos. Además, es bueno formular interrogatorios que no se queden en lo superficial, sino que lleguen a lo más profundo y sean capaces de captar matices importantes, nuevas áreas de interés y problemas ocultos. V. Crespo Val, por su parte, añade que es importante elaborar cuestionarios que tengan una redacción clara y sin tecnicismos, que se cuide la extensión de los textos y que se eviten preguntas o términos que puedan llegar a sesgar la investigación.
Otros puntos a considerar al momento de producir un sondeo son: 1) las barreras arquitectónicas y los problemas de accesibilidad a la muestra, pues pueden excluir algunas voces importantes, especialmente en territorios extensos, áreas rurales y zonas mal o poco comunicadas; 2) la interpretación de los datos tiene un efecto directo sobre las conclusiones de cualquier investigación y, por tanto, es clave que quienes los analicen lo hagan de la manera sesgada menos sesgada posible, para así evitar caer en errores y manipulaciones; y 3) pueden tener una fuerte influencia en la opinión pública, creando un efecto de «profecía autocumplida» donde, en ciertas ocasiones, sus resultados contribuyen a modificar los comportamientos.
Por último, la predisposición de los individuos a la participación también resulta clave. Así lo confirma V. Crespo Val, sosteniendo que las personas encuestadas tienen la libertad de responder o no y, a su vez, quienes responden pueden decir la verdad, pero también pueden mentir. Este es, claramente, otro de los principales puntos débiles de las encuestas. No obstante, puede corregirse replicando el mismo cuestionario de forma periódica para descubrir tendencias y, principalmente, triangulando la técnica con otros métodos de investigación tales como el seguimiento de medios digitales para detectar debates en tiempo real. Y es que, mientras las encuestas reflejan opiniones, que pueden ser ciertas o no, el análisis de la huella digital de los usuarios establece patrones de comportamiento. Este, definitivamente, se trata de un interesante complemento investigativo, al que también podría sumarse la psicología social, quien podría aportar al análisis del papel de las emociones en los procesos de sufragios.
El rol de los medios de comunicación
Los medios noticiosos pueden influir en cómo se perciben y se interpretan los resultados de las encuestas, a veces distorsionando la información para ajustarla a narrativas preexistentes. Los periodistas y los comunicadores deben ser cautos y responsables para no malinterpretar los hallazgos investigativos ni utilizarlos de manera engañosa fomentando la desinformación.
Sucede que «el fervor mediático se aventura en demasiadas ocasiones a titulares espectaculares cuando los datos hablan en otros términos» y eso puede confundir a las personas, tal como alerta V. Crespo Val.
Estudios demoscópicos en el mundo actual
No se debe obviar que la opinión pública puede cambiar rápidamente, lo que hace que los resultados de los estudios demoscópicos sean efímeros. Según V. Crespo Val, el sistema político ha venido sufriendo grandes transformaciones en los últimos años: acontecimientos como la Primavera Árabe, las protestas estudiantiles en Chile, el surgimiento de nuevos partidos políticos, el Brexit de la Unión Europea y el proceso de paz en Colombia han afectado enormemente la capacidad de las encuestas. Ante estos escenarios, es normal que haya comenzado un debate acerca del grado de efectividad del método. Estos cuestionamientos están obligando a los profesionales de la demoscopia a repensar sus procedimientos. Se está aprendiendo a mejorar los análisis en un contexto cambiante, se intenta ampliar el tamaño de las muestras y se comienzan a cruzar datos con otras fuentes. Ocurre que, las encuestas de opinión pública, lejos de ser un método de investigación social caduco, constituyen una herramienta insustituible, probada y contrastada para conocer la realidad. La expectativa que estas generan en partidos políticos, medios de comunicación y ciudadanos son prueba de ello.
Es claro que en política internacional esta herramienta de investigación social también tiene utilidades, como la posibilidad de conocer la opinión pública acerca de diversos asuntos globales y de ayudar a líderes políticos a acoplar sus mensajes y acciones a las sensibilidades de la ciudadanía, tal como se mencionaba algunos párrafos atrás. Pero el método puede tener limitaciones, también en este caso. Por un lado, los ciudadanos no siempre están tan informados respecto a lo que ocurre fuera de su país de residencia, algo que los torna más influenciables por la coyuntura. Además, tienden a priorizar temas locales sobre internacionales, salvo que haya crisis importantes. Por otro lado, muchas veces, las preguntas acerca de política exterior que se añaden a los cuestionarios son más propensas a generar respuestas políticamente correctas. Eso sin contar que los sondeos, por sus propias características, no siempre reflejan la complejidad ni la profundidad de las temáticas del mundo actual.
Por último, tampoco se debe descartar un factor (ya mencionado algunas líneas más arriba) que según Clara Bredenbrock y Nora Müller, tiene gran relevancia: el de las emociones. En el paper «Agitated times: On the importance of emotions in foreign policy» publicado en la revista Internationale Politik del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, las autoras afirman que en el mundo actual es necesario aumentar la resonancia emocional y la empatía estratégica. Se vive en un escenario incierto e inestable, con efectos que se hacen notar en la vida cotidiana de los ciudadanos, cuyas opiniones y decisiones de voto se basan en los sentimientos. Además, las relaciones entre líderes políticos también pueden ejercer una influencia significativa, siendo que sus amistades y enemistades pueden arrojar tanto luces como sombras sobre las relaciones bilaterales.
Conclusiones finales
Tal como sugiere V. Crespo Val, se debe reconocer que los resultados de una encuesta nunca serán 100% exactos si se aplican a un grupo reducido de sujetos. Lo ideal sería poder cuestionar al total de la población, pero eso es casi imposible si se tienen en cuenta los limitados recursos con los que cuentan las empresas demoscópicas en la actualidad.
Otro gran inconveniente, según I. Serrano Balaguer, es que a menudo se pretende preguntarle a las encuestas sobre cuestiones que, simplemente, no pueden responder con precisión. Se debe terminar con algunos tópicos sobre sus límites. Hace falta leerlas con prudencia y siendo conscientes de que nos aportan mucho, pero posiblemente no tanto como nos gustaría saber.
En resumen, son una herramienta muy valiosa para comprender las percepciones y actitudes de la población, pero hay que tener en claro que no son la única fuente de información. Existen otros métodos y técnicas como grupos focales, entrevistas en profundidad, estudios etnográficos, experimentos de campo y aprovechamiento de big data, que resultan cruciales para obtener una visión más completa acerca de la realidad social y política. Cada uno de ellos tiene sus ventajas y sus desventajas, y por ello que se hace necesario combinar diferentes enfoques para obtener un panorama más enriquecido. Solo de esta forma se puede contextualizar mejor la información para entender la complejidad de las opiniones y comportamientos de las personas.
*Foto de portada: Gráficos, una herramienta de uso habitual en informes demoscópicos | Imagen creada con inteligencia artificial (IA).

