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🌐 | Tras la 16° Cumbre BRICS+: ¿Es posible que el bloque logre contrarrestar la hegemonía occidental en el corto plazo?
Introducción
El término BRIC tiene más de dos décadas de historia. Surgió en la academia, para más adelante aterrizar en el ámbito político. A partir de allí, comenzó a hacerse un hueco en diversos medios de comunicación y, por ende, se fue tornando cada vez más conocido. Cualquier ciudadano promedio sabe de qué se trata o, al menos, escuchó hablar acerca de él alguna vez.
Como cualquier asunto que pasa a formar parte de debate público, no ha estado exento de cuestionamientos ni de críticas (tanto positivas como negativas). Este artículo invita a examinar sus particularidades, analizar su situación actual y contemplar sus impactos en el globo, poniendo el foco en Occidente.
Definiciones básicas
En pocas palabras, los BRICS+ son una asociación compuesta por países emergentes que, a través de foros y cumbres anuales, discuten temas políticos y económicos de su interés.
Tuvo sus comienzos formales en el año 2009, y sus miembros fundadores son Brasil, Rusia, India y China, a los que se sumó Sudáfrica al año siguiente. Más adelante en el tiempo, se han ido admitiendo nuevos integrantes. Actualmente, la lista está conformada por los cinco países iniciales más los miembros plenos: Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán.
Es una agrupación en constante crecimiento y expansión y, como muestra de ello, ya está pautada la entrada de 13 nuevos socios para su futuro próximo, sin dejar de evaluar nuevas opciones.
Orígenes del término
La palabra BRIC es un acrónimo, y el padre intelectual de este es el economista británico Jim O’Neill. Su origen data del año 2001, cuando el experto pretendía agrupar a Brasil, Rusia, India y China para simplificar sus análisis académicos. En su informe titulado «Building Better Global Economic BRICs» —que se traduciría como «Construyendo mejores ladrillos económicos globales» en español literal— crea un interesante juego de palabras entre el antes mencionado acrónimo y la palabra inglesa brick (ladrillo).
Algunos años más tarde, en 2008, los gobiernos de esos cuatro países decidieron formar un grupo que fuera autónomo respecto a tradicionales potencias como Estados Unidos, Europa y Japón. Tenían como objetivos coordinar políticas y posturas, además de generar un nuevo polo de poder global. Tomaron prestado el vocablo de O’Neill y lo acuñaron como nombre oficial de la nueva agrupación que se reuniría por primera vez, y formalmente, en 2009.
En 2010 y tras la incorporación de Sudáfrica a la congregación ya existente, el bloque adquirió una pequeña modificación y pasó a denominarse BRICS. Ya a partir del 1 de enero de 2024, con los nuevos ingresos de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán, hay quienes lo citan como BRICS+. Cabe mencionar que para esa misma fecha estaba pautado que tanto Argentina como Arabia Saudita se sumaran a esa lista de nuevos integrantes, pero lo cierto es que eso no ocurrió. El primero retiró su solicitud coincidiendo con su cambio de gobierno, y el segundo no concluyó con los formalismos necesarios para el trámite de entrada.
Principales características del bloque
• Sus integrantes representan más del 35% del PIB mundial en términos de paridad de poder adquisitivo (PPP) y suman nada más y nada menos que un 45% de la población mundial, según estimaciones de Alexander Gabuev y Oliver Stuenkel en su artículo «The Battle for the BRICS» de la revista Foreign Affairs.
• La alianza cuenta con presidencias pro tempores y rotativas, que se renuevan anualmente. El país que la ostenta se convierte en anfitrión de la correspondiente Cumbre.
• La Cumbre, propiamente dicha, es el principal evento del grupo. Allí se reúnen los principales líderes que representan a los países miembros: presidentes, ministros y asesores mantienen numerosos encuentros bilaterales y multilaterales entre sí. Toman decisiones conjuntas, debaten posturas, intercambian ideas y cooperan mutuamente.
• Año a año, las Cumbres suelen contar con la presencia de destacados invitados que enriquecen la instancia.
• El objetivo general de los BRICS+ es el de servir como foro de cooperación internacional entre sus países emergentes miembros. Su propósito geopolítico, en tanto, es el de convertirse en una suerte de contrapeso a la hegemonía occidental y obtener mayor influencia en el escenario global.
• Entre los logros destacados del grupo pueden mencionarse: 1) el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), como alternativa del Banco Mundial, que ya ha prestado financiamiento a numerosos proyectos; y 2) el Fondo de Reserva Contingente (CRA), diseñado para brindar apoyo a países del bloque que padezcan problemas de liquidez.
Historial de Cumbres
Desde sus inicios en 2009 hasta 2024 el grupo ha organizado un total de 16 Cumbres mundiales:
| Denominación del grupo | Fecha | Lugar de celebración | Líder anfitrión |
|---|---|---|---|
| BRIC | 16 junio 2009 | Ekaterimburgo (Rusia) | Dmitri Medvédev |
| BRICS | 15 abril 2010 | Brasilia (Brasil) | Luiz Inácio Lula da Silva |
| BRICS | 14 abril 2011 | Sanya (China) | Hu Jintao |
| BRICS | 29 marzo 2012 | Nueva Delhi (India) | Manmohan Singh |
| BRICS | 26-27 marzo 2013 | Durban (Sudáfrica) | Jacob Zuma |
| BRICS | 14 a 17 julio 2014 | Fortaleza (Brasil) | Dilma Rousseff |
| BRICS | 8-9 julio 2015 | Ufá (Rusia) | Vladímir Putin |
| BRICS | 15-16 octubre 2016 | Benaulim (India) | Narendra Modi |
| BRICS | 3 a 5 septiembre 2017 | Xiamen (China) | Xi Jinping |
| BRICS | 25 a 27 julio 2018 | Johannesburgo (Sudáfrica) | Cyril Ramaphosa |
| BRICS | 13-14 noviembre 2019 | Brasilia (Brasil) | Jair Bolsonaro |
| BRICS | Pautada: 21 a 23 julio 2020 Aplazamiento por Covid-19 17 noviembre 2020 – Videoconferencia | San Petersburgo (Rusia) | Vladímir Putin |
| BRICS | 9 septiembre 2021 – Videoconferencia | Nueva Delhi (India) | Narendra Modi |
| BRICS | 23 junio 2022 – Videoconferencia | Beijing (China) | Xi Jinping |
| BRICS | 23-24 agosto 2023 | Johannesburgo (Sudáfrica) | Cyril Ramaphosa |
| BRICS+ | 22 a 24 octubre 2024 | Kazán (Rusia) | Vladímir Putin |
Nota: La Cumbre BRICS+ 2025 está pautada para llevarse adelante en la ciudad de Belém, Brasil bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.
16° Cumbre BRICS+ 2024
Tuvo lugar los pasados 22,23 y 24 de octubre en la ciudad rusa de Kasán. La fecha elegida para su realización resulta muy significativa, ya que ha coincidido con la de la Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ambas llevándose a cabo en prácticamente en simultáneo. Esto es algo que, inevitablemente, genera suspicacias.
Por otro lado, teniendo en cuenta el conflicto armado que Rusia mantiene con Ucrania desde febrero de 2022 y las consecuentes sanciones que ha recibido el primero por parte de Occidente, puede afirmarse que, con la organización de esta congregación, Vladímir Putin le transmitió un mensaje al sistema internacional, en el que intentó proyectar unidad y fortaleza. Como anfitrión, de alguna forma, pretendió demostrar que su país no solo no está aislado, sino que cuenta con el respaldo de múltiples países aliados. Y es que, además, para el gigante euroasiático esta Cumbre significó la posibilidad de negociar nuevos acuerdos para fortalecer su economía y, por supuesto, conseguir mayor apoyo bélico: todo un win-win (ganar-ganar) para el líder.
Una gran particularidad de esta instancia ha sido la —polémica— presencia del secretario general de la ONU António Guterres, quien acudió como invitado. Su asistencia a la Cumbre ha sido fuertemente criticada y cuestionada por una buena parte de los actores occidentales. El anfitrión de la actividad, V. Putin, ha sido acusado de haber cometido numerosos crímenes de guerra y, por tanto, la participación de A. Guterres causa confusión acerca de la verdadera postura que guardan las Naciones Unidas, como institución, respecto a Ucrania.
Tras el evento, se destacan algunos acuerdos alcanzados y ciertos proyectos presentados, como el impulso a la creación de un sistema común de pagos transfronterizos, que estaría basado en tecnología blockchain. A partir de este, el bloque podría llegar a transaccionar fuera de infraestructuras financieras occidentales como SWIFT y, de esta forma, el grupo no tendría que depender tanto del dominante sistema estadounidense ni de su divisa. Cabe destacar que, previo a la Cumbre y de manera extraoficial, se manejaron otras propuestas con el objetivo de proteger al Grupo ante las sanciones comerciales de Occidente, tales como la creación de una moneda común y el uso de criptomonedas. Sin embargo, ninguna de estas alternativas fueron anunciadas en los comunicados oficiales.
Otra propuesta promovida por Rusia ha sido la de generar una bolsa de comercio de granos, exclusiva para el grupo, que permita fijar precios alternativos a los de las bolsas occidentales. Se trata de una sugerencia ciertamente novedosa, que podría beneficiar a una importante parte de la membresía del bloque, cuyas economías se apoyan en el sector de la agricultura.
Finalmente, los actuales integrantes del bloque aprobaron 13 nuevas solicitudes de países que pretenden sumarse a la agrupación. Estos son: Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam. A propósito, el caso turco es por demás interesante, ya que desde hace muchos años, su presidente Recep Tayyip Erdoğan juega a dos puntas entre Sur Global y Occidente. Ansía unirse a los BRICS+ al mismo tiempo que quiere sumarse a la Unión Europea. Eso sí, el ingreso al bloque europeo lleva años estancado, sin contar que su vínculo con Estados Unidos, indiscutido líder occidental, se ha visto algo deteriorado tras el retiro del programa de defensa F-35. ¿Qué ocurrirá con este país, entonces, a partir de su ingreso a los BRICS? Toda una incógnita.
Veto a Venezuela
El país sudamericano tenía la firme intención de comenzar a formar parte del bloque, pero, tras haber sido vetado por Brasil, no pudo sumarse a la antes mencionada lista de 13 países ingresantes. Esta decisión ha tenido, lógicamente, fuertes repercusiones. A raíz de esto, las relaciones diplomáticas entre ambos países están más tensas que nunca. Si bien el presidente venezolano Nicolás Maduro y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se han caracterizado por mantener buenos vínculos y afinidad ideológica, lo cierto es que los comportamientos autoritarios del primero han estado provocando el rechazo del último. Hasta hace poco tiempo, L. I. Lula da Silva actuaba como una suerte de mediador entre N. Maduro y el mundo, pero ahora las cosas han cambiado. En este sentido, la dura situación de Venezuela que ya se detallaba en el artículo «Apuntes sobre el descalabro venezolano» de ESCANEO POLÍTICO se tornará aún más compleja.
¿BRICS+ versus G-7 y Occidente?
Para algunos, los BRICS+ son una suerte de alternativa al G-7: ambos califican como foros político-económicos y comparten la característica de celebrar cumbres anualmente, pero difieren en algunos puntos, tales como su composición. Los primeros están integrados por países emergentes y el último está conformado por naciones desarrolladas que, de alguna forma, representan al bloque occidental todo.
El G-7 está compuesto por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. No ha modificado su estructura desde 2014, año en el que Rusia fue expulsada y en el que el grupo pasó de llamarse G-8 (por su número de países integrantes) a su actual denominación. Durante los últimos años, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, ha sabido mostrar su fortaleza y cohesión interna al trabajar para coordinar esfuerzos para asistir al país europeo invadido. Ha dejado de enfocarse únicamente en lo económico para pasar a abordar también cuestiones geopolíticas y estratégicas.
En contraparte, los BRICS+ sí que han ampliado su lista de miembros y, con ella, su peso en la economía global se ha acrecentado, aunque debido a las diferencias internas entre sus integrantes, sus capacidades no han podido ser exprimidas al máximo.
Consideraciones finales
La creación de instituciones como el NBD y el CRA representan, sin lugar a dudas, un gran avance para el bloque. A pesar de ello, los BRICS+ aún enfrentan grandes desafíos, pues tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial siguen siendo los organismos dominantes para los cometidos de financiación internacional (algo que seguirá siendo así hasta que las estructuras de los dos últimos no muestren predisposición a reformarse en pro de otorgar más espacio y oportunidades a las economías emergentes).
La desdolarización, un debate recurrente prácticamente desde la creación del grupo, es otro asunto que merece ser analizado con cautela. El dominio del dólar en las transacciones internacionales sigue estando presente, y las alternativas mencionadas en la sección «16° Cumbre BRICS+ 2024» de este artículo, como la invención de un sistema común de pagos transfronterizos, el uso de criptomonedas o la fabricación de una moneda común podrían llegar a ser la clave para acercarse a los objetivos de la alianza del Sur Global, pero resulta poco probable que puedan desarrollarse en el corto plazo por una obvia razón: el largo proceso que ellas implicarían.
Por otra parte, no hay que dejar de tener en cuenta que la forma de comprender y definir a los BRICS+ varía enormemente entre sus propios miembros. China, al igual que Rusia, los ve como un foro geopolítico. Para el resto de los miembros, en cambio, la agrupación es una instancia que brinda la posibilidad de amplificar sus voces, perspectivas y necesidades. Dicho de otra manera: China y Rusia mantienen una postura ideológica, ya que perciben al bloque como una herramienta para hacer público su descontento frente al dominio occidental, mientras que los demás integrantes sostienen una visión más pragmática, al considerarlo como un interesante mecanismo de cooperación para el desarrollo económico de sus pueblos.
Hay expertos que, considerando únicamente las estadísticas económicas de los países integrantes del bloque, se muestran muy optimistas en cuanto al posible éxito que el bloque podría llegar a tener a futuro. Un buen ejemplo es el informe «Dreaming with BRICs: The Path to 2050» del grupo de banca de inversión estadounidense Goldman Sachs, donde se asegura que el potencial económico de Brasil, Rusia, India y China es tan grande que podrían llegar a convertirse en las cuatro economías dominantes del mundo hacia el año 2050. La agrupación cuenta con un combo de fortalezas que puede facilitarle el camino a ser potencial heredera del poderío económico que, durante mucho tiempo, ha estado limitado a las naciones más poderosas de Occidente. Estos cuatro países, y muchos otros de los que se han sumado al grupo últimamente, se caracterizan por ser altamente poblados, contar con economías en ascenso, estar expandiendo sus clases medias y manteniendo crecimiento por encima de la media global.
Resta, entonces, comprobar si esa robustez económica podría llegar a compensar las tensiones políticas y las disonancias internas que el grupo mantiene en la actualidad. Es cierto que los BRICS+ son una agrupación de países con un enorme potencial, pero, si quieren seguir avanzando, será necesario que superen las crispaciones que amenazan con fracturar su alianza. Claramente, sus mayores obstáculos no vienen desde fuera, sino desde dentro.
*Foto de portada: Cumbre BRICS+ 2024 llevada a cabo en la ciudad de Kazán, Rusia. De izquierda a derecha aparecen: presidente de Etiopía Abiy Ahmed, presidente de Egipto Abdel Fattah al-Sisi, presidente de Sudáfrica Cyril Ramaphosa, presidente de China Xi Jinping, presidente de Rusia (anfitrión) Vladímir Putin, presidente de India Narendra Modi, presidente de Emiratos Áarabes Unidos Mohammed bin Zayed Al Nahyan, presidente de Irán Masoud Pezeshkian, Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil Mauro Vieira | Créditos: Ph. Sergey Bobylev para brics-russia2024.ru
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