El impacto global de las elecciones EE.UU. 2024

*

🇺🇲 | Los estadounidenses eligen nuevo presidente: D. Trump vs. K. Harris – ¿Qué consecuencias podría llegar a tener el resultado para el mundo?



Introducción

El próximo 5 de noviembre los estadounidenses serán llamados a las urnas. Los ciudadanos de los cincuenta estados federales del país más los de Washington D.C., renovarán la totalidad de su cámara de Representantes y un tercio de su Senado. Además, elegirán un nuevo presidente. Eso sí, lo harán de forma indirecta, ya que lo que deciden con su voto es, en realidad, la composición del Colegio Electoral. Este último es un cuerpo establecido constitucionalmente, está conformado por 538 compromisarios en total, y será el real encargado de determinar —algunas semanas más tarde— quién se convertirá en el siguiente huésped de la Casa Blanca. A través de la votación de sus miembros, el candidato que obtenga la mayoría simple de 270 votos se convertirá en el próximo mandatario. En el poco frecuente caso de que ningún aspirante alcanzara esa cifra, la responsabilidad de elegir el ganador recaería sobre la Cámara de Representantes. De cualquier modo, para cualquiera de estas situaciones, la investidura presidencial está prevista para el 20 de enero de 2025.

En esta oportunidad, las dos fórmulas que disputan el poder son: 1) Donald Trump y James David Vance por el Partido Republicano; y 2) Kamala Harris y Tim Waltz por el Partido Demócrata.

Hay quienes consideran que se trata de una de las elecciones más importantes en la historia reciente del país norteamericano. Y es que, de alguna forma, son una suerte de referéndum entre pasado y presente: D. Trump —quien presidiera el país entre 2017 y 2021— aspira a un segundo mandato, mientras que K. Harris —actual vicepresidente— apunta a la continuidad del modelo político del Presidente Joe Biden.

Recomendación: Para obtener más información acerca de las elecciones 2024, visitar el apartado «Voting and elections» del sitio web USAGov (la guía oficial de información y servicios del Gobierno), cuyo contenido está disponible en inglés y en español.

Repercusiones en el mundo

En las últimas décadas, se viene constatando la presencia de nuevos actores que poco a poco van cobrando peso en el escenario mundial y ejercen influencia sobre él. Esto ha significado una relativa pérdida de hegemonía estadounidense en algunos aspectos.

¿Por qué, entonces, sus elecciones siempre generan tanto interés? La respuesta es sencilla. Como antiguo pilar del orden internacional liberal, Estados Unidos aún no se rinde a perder su estatus. A pesar de los retos, no escatima esfuerzos para mantener su supremacía, compitiendo duro por llevar la delantera en cuestiones como economía, comercio, tecnologías, sostenibilidad ambiental, poderío militar, geopolítica y valores políticos. Lo cierto es que no todo está perdido y todavía sigue siendo una gran potencia. Esto explica el atractivo que supone para el resto del globo.

Tal como plantea el presidente de la fundación Embajada Abierta, Jorge Argüello, en su artículo ¿Qué harían Harris y Trump con el mundo?, ante cada elección presidencial estadounidense, los líderes del resto del planeta se disponen a hacer cálculos sobre el impacto que estas tendrían dentro de sus propios países. Y es que cada gobernante electo por la potencia puede influir de manera diferente conflictos armados, guerras comerciales, acuerdos de paz, salvatajes económicos, estabilidad de regímenes, aliados y enemigos.

Retos en política exterior

A pocas semanas de la cita electoral, las empresas demoscópicas y los analistas se enfrentan a grandes dificultades cuando intentan predecir los resultados de la misma. Y es que se trata de una competencia muy reñida en un país sumamente fragmentado.

Mientras tanto, sí que es posible indagar acerca de cómo se posicionarían y comportarían frente al mundo ambos candidatos en caso de resultar victoriosos. Para conocer estas posturas y propuestas, deben estudiarse conjuntamente sus declaraciones públicas, sus entrevistas en medios de comunicación, sus participaciones en el debate presidencial del pasado 10 de setiembre en la ciudad de Filadelfia y, como no, sus programas de gobierno. En este sentido, es posible afirmar que, más allá de las divisiones partidistas, fortalecer el posicionamiento y el liderazgo global del país es una meta común, tanto para D. Trump como para K. Harris aunque, lógicamente, los mecanismos que ambos planean utilizar en pro de alcanzar este objetivo difieren entre sí. A continuación, un recuento de ellos.

Defensa nacional

En la web de campaña electoral de K. Harris, la candidata presume de sus acciones como vicepresidente y asegura haber enfrentado amenazas a la seguridad, negociado con líderes extranjeros, fortalecido alianzas e interactuado con tropas nacionales en el extranjero. Intenta, a partir de esto, generar confianza en los votantes. Asevera que trabajará para reforzar el liderazgo global de Estados Unidos en términos militares.

Por otro lado, en la web de campaña electoral de D. Trump, se propone construir un gran escudo de defensa antimisil con cúpula de hierro sobre todo el país —similar al de Israel— y se apuesta a la industria nacional para la confección de dicha estructura. En cuanto a las Fuerzas Armadas, el candidato se muestra interesado a fortalecerlas y modernizarlas para poder así maximizar su poder.

Movimientos migratorios

En sus propuestas, D. Trump mantiene la línea anti-inmigración que siguió durante su presidencia 2017-2021. Sus principales objetivos en este ámbito son dos: sellar la frontera y detener la «epidemia» de la invasión migratoria. A razón de eso, propone realizar «la mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos» y, como medida adicional, también anhela expulsar del país a individuos con ideologías radicales pro-Hamás. Además, durante su campaña electoral y sus participaciones en medios de comunicación, el candidato viene alertando acerca de los «peligros» que acarrea este fenómeno para los locales, teniendo en cuenta la presencia de cárteles de droga extranjeros y su consecuente impacto en los niveles de violencia e inseguridad.

K. Harris, por su parte, pretende seguir las mismas directrices que el actual presidente demócrata J. Biden, intentando proteger las fronteras del país y arreglar el «defectuoso sistema de inmigración» (aunque sin brindar mayores detalles acerca de cómo lo haría). Al menos en sus discursos, y a diferencia de su contrincante, la candidata no llega a cuestionar tan abiertamente a los extranjeros que allí residen.

Relaciones con China

Manejar la creciente rivalidad con el gigante de Asia, especialmente en términos de comercio, tecnología y seguridad, será crucial. Tampoco se debería dejar de lado el asunto Taiwán.

Según J. Argüello, independientemente de los gobernantes de turno que hubo desde la administración del Presidente Barack Obama, es decir, desde el año 2013, el Departamento de Estado no se ha apartado del guion básico de competir con Beijing en tecnología, economía y campo militar, aunque siempre reduciendo riesgos de una ruptura total. Considera que tanto K. Harris como D. Trump seguirían el mismo rumbo, con la única diferencia de que el último lo haría de forma algo más drástica.

Respecto a este asunto, en su web publicitaria, K. Harris hace referencia a sus dotes diplomáticas y los ejemplifica con la reunión que, como vicepresidente, ha mantenido con el presidente de China Xi Jinping. Allí le ha dejado claro al líder que siempre defenderá los intereses estadounidenses frente a la amenaza del país asiático.

Durante el debate televisado entre ambos candidatos, D. Trump abogó por la necesidad de elevar los aranceles a las importaciones chinas, política que impondría en caso de volver a ser presidente. K. Harris, en tanto, consideró que ese plan podría generar una inflación más alta y una recesión en el país, por lo que defendió los mecanismos que actualmente se están aplicando en la administración del presidente J. Biden, esto es, el mantenimiento de dichos tributos y la imposición de nuevas restricciones en sectores tecnológicos estratégicos (afirmaciones que podrían ser igualmente debatibles, ya que las estrategias que se manejan en el presente tampoco estarían obteniendo los mejores resultados para la nación norteamericana).

Relaciones con Europa y la OTAN

La invasión rusa en Ucrania ha reavivado la importancia del papel de la OTAN en la seguridad de Europa. El nuevo presidente electo tendrá que gestionar el apoyo a Ucrania y las relaciones con sus tradicionales aliados europeos.

Por su parte, el presidenciable D. Trump asegura poder solucionar el conflicto entre Rusia y Ucrania en tan solo 24 horas. A pesar de no especificar de qué manera lo lograría, queda demostrado que, en caso de ser reelecto, seguiría valiéndose de su personalismo en diplomacia.

Durante el debate televisado, K. Harris subrayó el apoyo económico y militar que su administración le ha estado brindado a Ucrania en coordinación con otros aliados. Reconoce la enorme utilidad que este soporte ha tenido para el mantenimiento de la independencia y la autonomía del país europeo. Si bien no especificó más detalles acerca de lo que planea hacer a futuro, en el eventual caso de acceder a la presidencia, puede adivinarse que continuaría actuando del mismo modo.

Al mismo respecto, en su sitio web, K. Harris se jacta de haberse reunido con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski para alertarle sobre el plan ruso de invadir Ucrania justo cinco días antes de que eso efectivamente ocurriera. Además, hace alarde de haber contribuido activamente a la movilización de más de 50 países, incluida la OTAN, para ayudar al país europeo invadido.

El politólogo estadounidense Ian Bremmer, en su publicación «How a second Trump term could reshape global politics» en Gzero Media, considera que a pesar de las amenazas de D. Trump de retirarse de la OTAN, es poco probable que eso llegue a ocurrir. Sin embargo, el analista sí estima factible que el líder reduzca el despliegue de tropas de los países miembros por considerar que estos estarían «timando» a su país en costos de defensa y comercio bilateral. De esta forma, los obligaría a pagar. Si esta hipótesis llegara a convertirse en realidad, los países de la Alianza que se hallen más cercanos a las fronteras de Rusia (tales como Polonia, los países bálticos y los nórdicos) podrían comenzar a sentirse fuertemente preocupados por su seguridad nacional.

Relaciones con Medio Oriente

Actualmente, el tema crítico en dicha región está siendo el conflicto entre Israel y Palestina con sus consiguientes escaladas. El Líbano e Irán se han involucrado abiertamente y han contribuido a acrecentar las tensiones.

En sus participaciones en el debate presidencial, ambos candidatos dejaron claro que amparan el derecho a existir y a defenderse de Israel. D. Trump asegura que si él estuviese al frente del país norteamericano, nunca hubiese permitido que el enfrentamiento en Oriente Medio comenzara, y afirma tener una receta para terminar rápidamente con este drama, aunque —al igual que en el conflicto entre Rusia y Ucrania— no explica los métodos que utilizaría para cortar el problema de raíz. K. Harris mantiene una postura algo más matizada respecto a la de su opositor, mostrándose partidaria por la «Solución de los dos estados» al considerar que también es importante proteger a los civiles palestinos.

Con respecto a Irán, K. Harris garantiza que no flaqueará al momento de tener que tomar las medidas necesarias para proteger a Estados Unidos de este y de los grupos terroristas que dicho país respalda.

I. Bremmer cree que D. Trump podría llegar a desempeñar un papel estabilizador en la zona. Y es que los Acuerdos de Abraham que consiguió durante su mandato entre 2017 y 2021, en cierta forma, normalizaron las relaciones entre Israel y varios países árabes, algo que además generó esperanzas de una región más estable y próspera. Naturalmente, los ataques terroristas perpetrados por Hamás hacia Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior respuesta de este último han puesto en suspenso esta esperanza. Sin embargo, las dotes transaccionales de D. Trump y sus sólidas relaciones con acaudalados y poderosos líderes del Golfo podrían revivir esta posibilidad.

Relaciones con Corea del Norte

D. Trump es el único presidente estadounidense que se ha mostrado dispuesto a negociar con el su homólogo norcoreano, Kim Jong-un. I. Bremmer estima que el autoritario líder asiático estaría encantado de volver a vincularse con el norteamericano, aun cuando este último no deje de insistir en concluir el proceso de desnuclearización de Corea del Norte. Todo esto sería una mala noticia para el presidente surcoreano Yoon Suk Yeol, cuya nación podría verse altamente perjudicada al tener poca influencia sobre lo que Estados Unidos pudiera ofrecerle a cambio a su enemiga Corea del Norte.

K. Haris por su parte, llevaría a cabo una estrategia diferente. En su sitio web de campaña hace referencia a como, a través de su visita como vicepresidente a la zona desmilitarizada de Corea del Sur, dejó plasmado su apoyo a este país frente a las amenazas de su vecino del Norte.

Relaciones con América Latina

Por obvias razones, hubiese sido esperable que dicha región del mundo acaparara, al menos en parte, el discurso político de los dos aspirantes a la Casa Blanca. Hasta el momento eso no viene siendo así. Ni en el debate televisado ni en los programas de gobierno es prácticamente contemplada esta vinculación territorial, salvo algunas puntualizaciones en materia de migración y seguridad.

En el caso específico de México, según I. Bremmer, una eventual segunda administración Trump traería consigo intentos por llegar a acuerdos con dicho país, tanto en seguridad fronteriza como en comercio. Para el experto, en ambos países existen intereses más que suficientes para encontrar compromisos mutuamente beneficiosos.

Multilateralismo y alianzas internacionales

Para K. Harris, reforzar el compromiso con organizaciones internacionales y alianzas, tales como la ONU y el G7, resulta fundamental para abordar problemas globales compartidos. No así para D. Trump, quien se muestra más escéptico frente al multilateralismo y más aislacionista, cuestionando la verdadera utilidad de grupos como el G7, tal como se afirma en el paper «The US election could create the need for a G7 alternative – without American representation» del think tank británico Chantham House.

Fenómeno del cambio climático

Se trata de un fenómeno cuestionado por algunos, pero que, a pesar de las controversias, ocupa un lugar importante en las agendas gubernamentales de prácticamente todos los países del mundo. Como importante emisor mundial de gases de efecto invernadero, Estados Unidos no es ajeno a esta gran discusión.

D. Trump y K. Harris presentan posturas diametralmente opuestas al respecto. Básicamente, el primero muestra descreimiento, considerando que el calentamiento global es un «engaño» (de hecho, ya durante su primer mandato retiró a Washington del Acuerdo de París). En caso de ser reelecto, propone acciones tales como terminar con la obligatoriedad de compra de vehículos eléctricos y continuar con la extracción de combustibles fósiles. La candidata femenina, por su parte, parece estar algo más preocupada por este asunto, pretendiendo continuar y ampliar el liderazgo internacional de su país en materia climática. A pesar de ello, en el debate entre ambos presidenciables K. Harris tuvo algunas contradicciones, como el momento en el que defendió la necesidad de diversificar las fuentes de energía, siendo que más tarde llegó a presumir de las positivas cifras de producción nacional de petróleo.

Ciberseguridad

Ninguno de los dos candidatos hace referencia directa a este asunto, aún considerando los peligros que la tecnología puede llegar a suponer en medio de una campaña electoral de semejante relevancia mundial. El evento se presta para posibles aumentos de los ataques cibernéticos a sitios web de personas e instituciones vinculadas, pero también de un incremento desmedido de la desinformación o fake news que, finalmente, siempre perjudican a la democracia.

Por otra parte, quien resulte vencedor de las elecciones deberá considerar tomas algunas medidas durante su próximo mandato: 1) alentar la capacitación de recursos humanos en el sector, con el objetivo que de estos puedan contribuir a la creación y al mantenimiento de entornos virtuales seguros; y 2) continuar regulando el uso de inteligencia artificial (IA) en pro de minimizar sus riesgos.

Consideraciones finales

Cualquiera sea el candidato que resulte vencedor de las elecciones estadounidenses, requerirá de una enorme voluntad de trabajo para hacer frente a todas las responsabilidades que conlleva liderar una potencia de semejante porte. Deberá atender asuntos internos que, aunque sean los típicos de cualquier otro país, no dejan de ser complejos de abordar, especialmente si se considera el alto grado de polarización presente en su sociedad actual. De hecho, The 2023 Edelman Trust Barometer sitúa a Estados Unidos como el tercer país más segregado a nivel mundial.

Como si lo anterior fuera poco, el próximo presidente también deberá trazar estrategias en acción exterior. Respecto a esto, el mayor inconveniente radica en que se está ante un sistema inestable, en el que hay muy poca (o más bien nula) gobernanza global, y donde a cada momento se superponen múltiples crisis económicas, sociales y ambientales. En este contexto, intentar mantener la hegemonía del país y su influencia sobre el mundo será una tarea muy ardua para el nuevo líder. Podría afirmarse que tanto D. Trump como K. Harris cuentan con ciertas destrezas para alcanzar la difícil misión, aunque tampoco pueden obviarse sus flaquezas:

D. Trump: I. Bremmer lo define como un líder carismático, narcisista, impulsivo y transaccional que no ha cambiado como persona desde su presidencia en 2017, pero que el mundo que lo rodea sí lo ha hecho y este último se ha tornado un sitio mucho más peligroso de habitar. Es posible destacar algunos de sus éxitos en política exterior tales como la revitalización del acuerdo de libre comercio de América del Norte, las nuevas y sólidas alianzas de seguridad en Asia, una distribución más justa de los costos entre los miembros de la OTAN, y los Acuerdos de Abraham (ya mencionados en este texto algunos párrafos más arriba). No obstante, el experto considera que todo esto ocurrió en un entorno que, en general, fue benigno y pacífico, salvo hasta el comienzo de la pandemia de Covid-19, que llegó justo cerca del final de su mandato. Hoy el planeta es totalmente diferente: se está frente a dos grandes guerras regionales, hay una intensificación de la competencia entre grandes potencias y China, surge una gran inestabilidad debido a la amenaza de dos actores rebeldes y envalentonados como Rusia e Irán, se presencia una economía global lenta que está presionada por cambios estructurales en la cadena de suministros y tasas de interés máximas en 20 años, además de que aparecen tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial. Todos estos aspectos impondrán exigencias completamente nuevas para quien sea que resulte vencedor en próximas elecciones. En resumen, el contexto geopolítico es mucho más desafiante y volátil.

K. Harris: En el texto «What is Kamala Harris’s Foreign Policy?» de Proyect Syndicate, I. Bremmer cree que aunque la candidata está en gran medida alineada con J. Biden en muchos temas globales y estratégicos, algo indica que su visión del mundo le otorgaría a la candidata una forma distinta de liderazgo en el escenario internacional. El experto afirma que el mentor político de K. Harris llegó a la administración con una enorme experiencia y conocimiento acerca de política exterior, al haber sido un miembro de larga data del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, desempeñado un papel activo en los debates sobre seguridad nacional durante décadas, y también encabezado iniciativas diplomáticas clave como vicepresidente de Barack Obama. Su aprendiz K. Harris, en cambio, no cuenta con un currículum del todo potente en el área. Sin embargo, sus cuatro años como vicepresidente bien pudieron haberle proporcionado un curso intensivo de relaciones internacionales a través de la recepción de informes diarios del presidente, la asistencia a reuniones de J. Biden con jefes de Estado y de gobierno, su presencia en la Sala de Situaciones en momentos en los que se han tomado decisiones críticas acerca de seguridad nacional, sus viajes internacionales y sus múltiples reuniones con líderes extranjeros.

La decisión final la tomarán los ciudadanos estadounidenses y, por supuesto, su Colegio Electoral. Para hacerlo, probablemente se enfocarán más que nada en cuestiones de política doméstica, atendiendo sus preocupaciones más cotidianas. Empero, el asunto trasciende fronteras: Estados Unidos es una ficha tan importante dentro del tablero internacional que los ojos del mundo estarán, inevitablemente, puestos sobre él y su rumbo político.

*Foto de portada: Donald Trump y Kamala Harris, frente a frente | Imagen creada con inteligencia artificial (IA).


Compartir en:



NEWSLETTER

¿Quieres apuntarte al boletín de noticias de ESCANEO POLÍTICO? Añade tu correo electrónico y recibe todas las novedades del sitio en tu bandeja de entrada.


© ESCANEO POLÍTICO 2024-2026