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🌐 | ¿Cómo deberían manejarse los líderes políticos frente los actuales desafíos mundiales? ¿Cuáles son las 10 principales cuestiones que deberán atender este año?
- Presentación
- ¿Cómo deberían manejarse los líderes mundiales frente los actuales desafíos globales?
- Promoción de la seguridad dentro de un orden mundial fragmentado
- La soberanía en el mundo contemporáneo
- Restauración (y rediseño) del comercio
- Descentralización de la innovación tecnológica
- Acción climática
- Egopolítica e individualismos
- Desmantelamiento institucional global
- Amenazas nucleares
- Asuntos migratorios
- Peligros en la era de la desinformación
- Puntualizaciones finales
Presentación
Con el propósito de analizar cuáles serán los principales acontecimientos internacionales a tener en cuenta durante este año, en las dos anteriores entradas de ESCANEO POLÍTICO, se presentaba el informe «Monitoreo de Tendencias: Política Internacional en 2025» dividido en dos partes. En la Parte I, se enumeraban los principales comicios, eventos políticos y efemérides que se llevarán a cabo, mientras que en la Parte II, se hacía referencia a los conflictos y disputas que no conviene dejar de seguir. Ahora, es el turno de hacer balances y presentar una serie de recomendaciones para los mandatarios que tienen la difícil tarea de gobernar en tiempos tan turbulentos.
¿Cómo deberían manejarse los líderes mundiales frente los actuales desafíos globales?
Tal como afirma el presidente del think tank indio Observer Research Foundation (ORF), Samir Saran, en el artículo «5 preguntas geopolíticas clave para 2025» publicado en el sitio web del Word Economic Forum, ocurre que mientras que el 2024 fue un año repleto de elecciones, el 2025 será un año de interrogantes. Y es que, muchos de los gobiernos electos estarán dando inicio a sus mandatos. Todos ellos tienen algo en común: se verán obligados a responder a crecientes desafíos económicos, sociales, ambientales, tecnológicos, y de seguridad. Deberán hacerlo en un contexto geopolítico sumamente agitado e incierto, caracterizado por la polarización, la desinformación y la aparición de nuevos —y múltiples— actores internacionales influyentes.
Si bien desde este blog siempre se defiende la labor diplomática y la institucionalización como herramientas clave para la mediación y la solución de conflictos globales, no es posible obviar sus posibles falencias. Reconociendo las limitaciones de estas, S. Saran realiza una importante contribución al debate enlistando cinco cuestiones que cada nuevo gobernante debería considerar en 2025 para desempeñar su cargo de forma satisfactoria:
Promoción de la seguridad dentro de un orden mundial fragmentado
La cooperación global se encuentra en su punto más bajo y las confrontaciones están en aumento. Muchos organismos internacionales no han sabido mostrarse 100% eficaces en lograr consensos, ni tampoco han sido del todo útiles como plataformas para resolver las disputas existentes. Los dos enfrentamientos más divisivos de 2024 (léase Rusia vs. Ucrania e Israel vs. Hamás) tienen un origen de larga data, pero el hecho de que ambos se hayan intensificado de forma tan repentina (en 2022 y 2023 respectivamente), demuestran las dificultades que estos entes están teniendo para negociar o mantener la paz. Se torna crucial, por tanto, reconfigurarlos y readaptarlos, para que sean capaces de encontrar nuevas formas de superar las divisiones y frenar el aumento de pugnas.
La soberanía en el mundo contemporáneo
El ideal de un sistema basado en reglas que surgió a partir de la Segunda Guerra Mundial ha perdido fuerza. Existe una falta de normas compartidas, de instituciones sólidas y de compromiso con el derecho internacional. Por ende, se vuelve difícil crear un entorno estable y pacífico. Aquí entran en juego las aparentemente crecientes necesidades soberanas de los distintos países, ya que mientras antes estaban más dispuestos a ceder dicho valor para contribuir a la cohesión del orbe, ahora le otorgan más trascendencia a la posibilidad de tomar decisiones autónomas y no tan apegadas a los organismos de gobernanza universal. La solución a esto podría estar en la búsqueda del justo equilibrio entre: a) estados independientes que puedan hablar en nombre de sus poblaciones y defender sus derechos, y b) fortalecimiento de las estructuras transnacionales.
Restauración (y rediseño) del comercio
Su era dorada parece haber quedado atrás. Hoy en día es difícil proteger las cadenas de suministro, existen nuevas presiones sobre la integridad de los sistemas de pagos, surgen políticas industriales proteccionistas, además de que los beneficios comerciales entre los países desarrollados y los emergentes no son equitativos. Debido a esto, es imperante generar planes de acción que contemplen estas nuevas dificultades.
Descentralización de la innovación tecnológica
Al estar en pleno desarrollo, aún no es viable realizar un balance acerca de los efectos de la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías avanzadas en las sociedades y en las economías. No obstante, sí es posible aseverar que estas han permitido que regiones que antes no estaban suficientemente conectadas tengan ahora la oportunidad ponerse al día con la vanguardia global. Sin embargo, estas novedosas herramientas podrían llegar tener un impacto negativo sobre la desigualdad, ya que, al parecer, solo están privilegiando a los propietarios de los algoritmos, de los datos y del capital, al igual que a las regiones que concentran la capacidad de procesamiento. Son muchos los países que se encuentran rezagados en ese aspecto y, por ello, es preciso trabajar cooperativamente para regular su uso en pro de descentralizarla e intercambiar conocimientos a su respecto, para que los beneficios tecnológicos se distribuyan de manera equitativa.
A lo ya mencionado por el especialista en este punto, sería conveniente sugerir que, en los esfuerzos por legislar la IA, también debería promoverse la necesidad de su implementación responsable. Solo así podría resultar inclusiva, ética y segura para todos. Si bien no se trata de un fenómeno nuevo, lo cierto es que la masiva disponibilidad de datos, la continua sofisticación de los algoritmos y el desarrollo de tecnologías emergentes son tres factores que la han impulsado enormemente. Cada vez está más presente en diversos sectores y aspectos de la vida cotidiana, sobre todo desde el lanzamiento de ChatGPT y sus principales competidores. No se debe perder de vista que, en definitiva, como cualquier instrumento de este tipo, tiene alcances y limitaciones.
En este sentido, se espera que las Cumbres celebradas durante el mes de febrero en París y durante el mes de abril en Ruanda, aporten a esta causa en ambos sentidos, es decir, tanto en desmonopolización como en seguridad.
Acción climática
A pesar de ser un asunto cuestionado por algunos negacionistas, lo cierto es que se encuentra presente en prácticamente todas las agendas de gobierno a nivel mundial. Quienes promueven el proteccionismo ambiental aseveran que el calentamiento global viene en aumento desde las últimas décadas y tiene consecuencias visibles en todo el mundo, aunque no de forma homogénea. Y es que, con frecuencia, suele afectar más a aquellas comunidades que menos contribuyen a dicho fenómeno. En 2025 se llevará a cabo un importante evento vinculado a esta problemática: la COP28. Hay gran expectativa sobre él, pues su anfitrión, Brasil, ha propuesto ambiciosos objetivos.
El interesante paper del think tank barcelonés CIDOB, coordinado por Carme Colomina y elaborado gracias a la colaboración de casi treinta prestigiosos expertos, denominado «El mundo en 2025: diez temas que marcarán la agenda internacional» contribuye a la causa de este artículo y destaca otros tres puntos a considerar:
Egopolítica e individualismos
2025 puede ser considerado el año de los personalismos. Un ejemplo concreto es el del presidente estadounidense Donald Trump, quien retornará a la Casa Blanca el próximo 20 de enero, y tendrá como mano derecha a un outsider: el magnate tecnológico Elon Musk. Fuera de Estados Unidos, también hay otros casos de voces que desafían el statu quo, logran consolidarse con fuerza en sus respectivos países (posiblemente debido a la creciente pérdida de apoyo que últimamente vienen padeciendo los partidos más tradicionales a nivel global), e imponen sus discursos personalistas. Son los ejemplos del presidente argentino Javier Milei o el líder español —devenido eurodiputado— Alvise Pérez. Por otra parte, también existen naciones cuyos sistemas políticos de por sí promueven estas formas, como el modelo francés, caracterizado por el liderazgo hiperpresidencialista de cada uno de sus mandatarios de turno. Ciertamente, este tipo de fenómenos no es bueno ni malo en sí mismo, pero innegablemente representa un desafío en el panorama internacional.
Desmantelamiento institucional global
El documento del CIDOB también asegura que el mundo se encamina a tornarse un sitio sin normas, donde muchos de los compromisos internacionales están erosionados y la crisis de la cooperación multilateral podría llegar a su punto más álgido durante este año. Sin embargo, existe una excepción a esto, pues, en comparación con otras regiones del mundo, el Sur Global viene demostrando una adecuada capacidad para navegar por estas aguas. Ejemplos de este nuevo «empoderamiento» podrían ser: a) el bloque BRICS+, grupo alternativo que se encuentra en pleno desarrollo y reforzamiento, con la reciente incorporación de 13 miembros; b) la presencia e influencia de nuevos actores como India y Turquía en el continente africano, compitiendo con potencias tradicionales como China o Rusia; c) los reclamos de soberanía por parte de Chad y Senegal a Francia, buscando poner fin a su histórico colonialismo; y d) la celebración de la Cumbre del G-20 en Sudáfrica este 2025, por primera vez en su historia.
Amenazas nucleares
En los últimos años, se han convertido en una preocupación general y constante. Sucede que la arquitectura de seguridad global está cada vez más debilitada, tal como se mencionaba en el punto «Promoción de la seguridad dentro de un orden mundial fragmentado» y, eso hace que el peligro sea latente: la carrera armamentística internacional avanza de forma extremadamente acelerada.
Asuntos migratorios
Los desplazamientos forzados escapando de la violencia y/o la persecución política en países como Venezuela y Sudán, el retorno de refugiados sirios a su país de origen tras 14 años de Guerra Civil, las deportaciones masivas propuestas por el presidente estadounidense electo Donald Trump, o el nuevo —y controvertido— Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea que entraría en vigor en 2026, son una clara muestra del caos que se atraviesa en la materia.
Por último, más allá de las cuotas de S. Saran y de Carme Colomina et al., desde ESCANEO POLÍTICO se añade una décima cuestión a ser estudiada y tratada por los líderes globales durante este 2025:
Peligros en la era de la desinformación
Debido a sus características de accesibilidad e inmediatez, las redes sociales son, habitualmente, la vía a través de la cual más se difunden fake news (noticias falsas). Sin embargo, ciertos medios de comunicación tradicionales, especialmente aquellos con ideologías más radicalizadas, pueden también contribuir a la problemática, tal como se explicaba en el artículo «Conmigo o contra mí: el fenómeno mundial de la polarización» de este mismo blog. Y es que, en definitiva, cualquier contenido espurio o manipulado cuya finalidad sea engañar, representa una amenaza real. En el campo político, en particular, puede llegar a socavar la legitimidad electoral, dañar la reputación de instituciones públicas, y afectar la cohesión interna de gobiernos, entre otros. Para mitigar estos efectos negativos, organismos internacionales como la UNESCO proponen apostar por la alfabetización mediática, es decir, dotar a la ciudadanía de habilidades y conocimientos necesarios para que esta pueda adoptar una actitud crítica sobre la información que consumen. Claro que, para lograr llevar a cabo este propósito, es crucial que los gobiernos trabajen articuladamente.
Puntualizaciones finales
El mundo se rearma constantemente. Surgen nuevos actores que comienzan a ganar peso en el tablero geopolítico internacional. Aumentan la conflictividad y la polarización. Hay cada vez más interrogantes y menos certezas.
En este contexto, tal como afirma S. Saran, está claro que las posturas gubernamentales para atender a los puntos mencionados en este artículo no tienen que ser idénticas, de hecho, lo más probable es que no coincidan en muchos aspectos y/o mecanismos. Sin embargo, si están en fuerte disonancia entre sí, los problemas que el mundo busca resolver se magnificarán. Encontrar un consenso, aunque sea frágil, en medio de la irracionalidad, la inconsistencia y una abundancia de voces, resulta más importante que nunca.
*Foto de portada: Globo terráqueo con símbolos de redes interconectadas a su alrededor | Imagen creada con inteligencia artificial (IA).
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