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🌐 | Síntesis del reporte «Freedom in the world 2025» publicado por la fundación estadounidense Freedom House.
Acerca de Freedom House
Freedom House (Casa de la libertad) es una organización sin fines de lucro, a la que podría atribuírsele la categoría de think tank. Fue fundada en 1941 con el objetivo máximo de defender la democracia en el mundo, y su sede se encuentra en Washington DC, Estados Unidos.
A lo largo de su más de 80 años de historia, se ha encargado de promover la paz, los derechos humanos y la cooperación entre naciones. Además, ha apoyado programas y organismos internacionales tales como el Plan Marshall, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la OTAN.
Publicación insignia: características y metodología
Desde 1973, cada año la ONG divulga un informe denominado «Freedom in the world» (Libertad en el mundo) donde evalúa el estado de situación de los derechos políticos y las libertades civiles en 195 países y 13 territorios del mundo. El paper es, por lejos, uno de los más leídos y citados de su tipo, sirviendo como referencia a personajes académicos, actores políticos, activistas, medios de comunicación y ciudadanía en general. Tanto es así, que ha llegado a ser apodado como la «Guía Michelin para el desarrollo de la democracia»
Considera un total de 25 indicadores dentro de las categorías «Derechos políticos» y «Libertades civiles» que toman la forma de preguntas. La primera categoría contempla tres grandes aspectos, a saber: 1) procesos electorales; 2) pluralismo político y participación; y 3) funcionamiento del gobierno, atendiendo cuestiones como corrupción, transparencia y capacidad de los funcionarios electos para gobernar en la práctica, más una interrogante discrecional. La segunda categoría tiene en cuenta: 1) libertad de expresión y de creencias; 2) derechos asociativos y organizativos; 3) Estado de derecho, que incluye el grado de independencia de los poderes judiciales; y 4) autonomía personal y derechos individuales.
Empleando los métodos de análisis más habituales de las ciencias sociales, puntúa numéricamente a cada país/territorio, otorgándole de 0 a 4 puntos en cada uno de esos indicadores, siendo 100 la puntuación total máxima. A partir de allí, califica a las naciones como «Libres» «Parcialmente libres» o «No libres» (dándose a conocer todos los matices de estas ordenaciones en sus informes completos).

Referencias: F(Free)=Libre, PF(Partially Free)=Parcialmente libre y NF(Not free)=No libre.
Nota I: El puntaje máximo posible para la categoría «Derechos políticos» (Political rights) es 40, mientras que para la categoría «Libertades civiles» (Civil liberties) es 60.
Nota II: Es posible que la puntuación total de «Derechos políticos» de una nación sea menor que cero (entre -1 y -4) en caso de recibir ceros en todas las preguntas de dicha categoría, o bien, una puntuación negativa suficientemente grande para su pregunta discrecional.
Informe de 2025: La ardua batalla para salvaguardar los derechos
Introducción
Publicado oficialmente el pasado 26 de febrero, el documento hace referencia a lo visualizado durante el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2024. Se trata, por tanto, de una suerte de revisión a lo ocurrido durante el año anterior. El título que la ONG escogió para presentarlo adelanta su contenido: por decimonoveno año consecutivo, factores como la violencia, la represión de opositores políticos durante elecciones, los conflictos armados en curso y la propagación de prácticas autoritarias, vienen contribuyendo a la decadencia de los derechos y la libertad. Y revertir la situación no será en lo absoluto sencillo.
En resumen, 68 países experimentaron un deterioro de sus derechos políticos y libertades civiles, mientras que solo 34 lograron mejoras. El Salvador, Haití, Kuwait y Túnez fueron los países con las mayores disminuciones de puntaje durante el año (esto es: se tornaron menos libres), mientras que Bangladesh, Bután, Sri Lanka y Siria registraron las mayores ganancias (esto es: se tornaron más libres).
Principales hallazgos del estudio

Referencias: Países o territorios libres (color verde), países o territorios parcialmente libres (color amarillo), y países o territorios no libres (color violeta).
El año 2024 estuvo repleto de comicios, pero muchos de ellos fueron polémicos: en más del 40% de los países/territorios que celebraron elecciones nacionales se constataron irregularidades: 1) los altos niveles de polarización y extremismo político llevo a que en 20 países/territorios algunos candidatos fueran blanco de agresiones y, en ciertos casos, hasta hubo intentos de asesinato (Ejemplos destacados en 2024: Corea del Sur, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Japón, México, Reino Unido y Sudáfrica); 2) se manipularon los procesos electorales para perjudicar -o directamente impedir- la participación de candidatos de la oposición genuina (Ejemplos destacados en 2024: Azerbaiyán, Argelia, Kuwait, Níger, Ruanda, Rusia, Venezuela, Tailandia, Tanzania y Túnez); 3) los centros de votación fueron atacados en 14 países/territorios; y 4) las protestas postelectorales fueron reprimidas por la fuerza de forma desproporcionada en 14 países/territorios (Ejemplos destacados en 2024: Georgia, Mozambique y Venezuela).
Tampoco faltaron los líderes que, aún habiendo sido electos democráticamente, socavaron las instituciones ni bien llegaron al poder, e incluso pusieron en peligro el Estado de derecho a través de nombramientos directos de jueces y controles disciplinares a estos (Ejemplos destacados en 2024: Corea del Sur, India, Israel y México). Los escándalos por corrupción también estuvieron a la orden del día, mediante gobiernos que distribuyeron riquezas ilícitas —vaciando Estados y servicios públicos— o que administraciones que desmantelaron mecanismos anticorrupción derogando leyes que mantenían a raya los desvíos de recursos estatales (Ejemplo destacado en 2024: Eslovaquia).
Por otro lado, la violencia perpetrada por milicias armadas, mercenarios y organizaciones criminales (Ejemplos destacados en 2024: Haití y Honduras), además de las guerras civiles e interestatales (Ejemplos destacados en 2024: Myanmar y Sudán), y de los conflictos bélicos entre países (Ejemplos destacados en 2024: Rusia-Ucrania, Gaza-Israel), no solo impidieron el adecuado ejercicio de derechos políticos fundamentales, sino que también socavaron la seguridad. Algunos gobiernos de países/territorios en los que el accionar violento de grupos pandilleros eran moneda corriente, intentaron aplicar medidas que lograron resultados mixtos: disminuciones en delitos, pero efectos colaterales referidos a derechos humanos (Ejemplos destacados en 2024: El Salvador y Honduras).
En relación a las libertades de expresión, el informe subraya que estas vienen disminuyendo desde hace 19 años, pero que en 2024 atravesaron momentos especialmente críticos: se registraron ataques a medios de comunicación en más de 120 países/territorios. (Ejemplos destacados en 2024: Corea del Sur, Hong-Kong, Serbia, Túnez, Vietnam). Los principales mecanismos de represión fueron tres: 1) censura, arrestos y encarcelamiento de periodistas; 2) acoso físico y/o legal; y 3) violencia.
«Freedom in the World 2025» constata, además, la existencia de presión sobre profesionales del derecho. Sostiene que se trata de una táctica autoritaria cada vez más común en todo el mundo. Y es que jueces, fiscales y abogados defensores han sido encarcelados, detenidos o acusados por motivos políticos en al menos 78 países durante la última década (Ejemplos destacados en 2024: Rusia y Bielorrusia).

Excepciones = Gotas de optimismo
A pesar de los aspectos negativos antes mencionados, algunos casos estudiados mostraron que aún existe potencial para alcanzar avances democráticos en el mundo. En algunos puntos concretos del globo sí que hubo cambios positivos y mejoras generalizadas, ya sea a partir de manifestaciones ciudadanas, elecciones competitivas, o reformas implantadas en ciertos sistemas políticos (Ejemplos destacados en 2024: Bangladesh, Botsuana, Bután, Guatemala, Jordania, Polonia, Senegal y Sri Lanka). También hubo casos en los que autoritarismos de larga data lograron ser derrocados, algo que se tradujo, entre otras cosas, en el fin de guerras civiles, la liberación masiva de presos políticos y la flexibilización de las restricciones del régimen a las libertades de movimiento/reunión (Ejemplo destacado en 2024: Siria).

Balances y recomendaciones
Los nuevos gobiernos son, muchas veces, sinónimo de nuevas esperanzas. Pero un cambio de liderazgo es tan solo el comienzo: en la mayoría de los casos, estos tienen el complejo desafío de expandir la libertad, fortalecer las instituciones democráticas, enmendar o reformular las constituciones, restablecer los mecanismos anticorrupción, aumentar la independencia judicial y proteger los derechos humanos, además de garantizar la rendición de cuentas por violencia y enfrentar problemas socioeconómicos de larga data. En ese sentido, existen numerosos ejemplos alentadores en 2024: 1) Bangladesh, Senegal y Corea del Sur demostraron que los ciudadanos tienen el poder de rechazar regímenes autoritarios, proteger las instituciones libres y exigir cuentas a sus líderes; 2) Guatemala y Polonia pusieron de relieve que reconstruir las instituciones dañadas -aunque sea arduo- es posible, gracias a sus sostenidos esfuerzos de reforma democrática, y 3) Siria, a pesar de que su futuro aún sea incierto, dejó claro que incluso los sistemas autoritarios más extremos no son inmutables.
Sin embargo, no todo es optimismo. El mundo está perdiendo libertad: los datos del índice lo confirman con claridad. Y todo en medio de un contexto de violencia, polarización e inseguridad. Los conflictos armados, los ataques a las instituciones democráticas por parte de líderes electos y la profundización del autoritarismo no son fenómenos nuevos, sino que hace casi dos décadas vienen siendo impulsores del declive de la libertad global, lo que deja en evidencia que el mundo necesita nuevas soluciones para viejos problemas. Se requieren esfuerzos mucho más enérgicos e integrales para abordar estas amenazas que ponen en peligro a la democracia. Si las tendencias globales actuales se mantienen, ni siquiera los Estados democráticos más poderosos podrán garantizar la libertad y la prosperidad de sus ciudadanos en un futuro próximo. El desafío para 2025 es, por tanto, mayúsculo.
Para Freedom House es necesario —y urgente— reconquistar la democracia y con ella, la libertad. La clave para lograrlo está en aplicar lo que la institución denomina como «solidaridad democrática», una tarea que compete a toda la clase política, pero también a medios de comunicación y ciudadanos en general. Sugiere que cada individuo, independientemente de su rol social, debe esforzarse por: 1) Invertir en las instituciones democráticas en su país; 2) Denunciar ataques a los derechos humanos en el extranjero; 3) Trabajar conjuntamente para promover una paz duradera; y 4) Apoyar a los defensores de los derechos humanos dondequiera que operen.
La ONG concluye que solo una acción sostenida y coordinada puede revertir las casi dos décadas de declive de la libertad mundial y garantizar que más países disfruten de seguridad, prosperidad y todos los demás beneficios que puede ofrecer un gobierno democrático.
Acotaciones finales
Desde su primera publicación en 1973, el reporte analizado a lo largo de este artículo ha tenido defensores y retractores. Como ocurre con cualquier método de investigación dentro del área de las ciencias sociales, sus resultados son proclives, fundamentalmente, a críticas conceptuales. En este caso concreto, existen diversas corrientes para definir «democracia» y «libertad», y no todas las interpretan de la misma manera. Por ende, los acuerdos o desacuerdos con los hallazgos y conclusiones de este paper dependerán de si se comparten o no los criterios elegidos por The Freedom House para categorizar ambos términos.
Más allá de eso, desde ESCANEO POLÍTICO se estima que «Freedom in the world» es un valioso recurso por tres razones fundamentales: está respaldado por una institución con más de 80 años de prestigio, es transparente al momento de exponer la metodología utilizada para su elaboración, y, además, cuenta con el aporte de analistas expertos in situ (en cada país/territorio estudiado). No es la única herramienta disponible para recabar información de este tipo, ni tampoco está libre de falencias, pero no deja de ser útil como base de datos.
Lo ideal es complementarla —y contrastarla— con otros informes, tales como el reporte «Libertad Económica en el Mundo» de Fraser Institute en Canadá, el «Índice de libertad económica» de The Wall Street Journal en alianza con Heritage Foundation en Estados Unidos, el «Índice de libertad de prensa» de Reporteros sin Fronteras (RSF) en Francia, y el «Índice de democracia» de Economist Intelligence Unit en Reino Unido. A pesar de tener distintos enfoques, todos comparten la misma esencia: medir los niveles de democracia y libertad en el mundo.
El informe completo «Freedom in the World 2025: The Uphill Battle to Safeguard Rights» está disponible —en inglés— en el sitio web de Freedom House, y puede consultarse/descargarse presionando sobre este enlace.
*Foto de portada: Globo terráqueo rodeado por cadenas, como símbolo de pérdida de libertades | Imagen creada con inteligencia artificial (IA).

