*
🇷🇺 – 🇺🇦 | Justo, equitativo y garante de estabilidad duradera: ¿Cómo debería ser el tratado de alto al fuego «ideal»?
Introducción
El pasado 23 de febrero la guerra entre Rusia y Ucrania cumplió su tercer aniversario. A pesar de todos los esfuerzos que la comunidad internacional viene realizando para mediar entre ambos países y buscar una solución pacífica al conflicto, nada parece dar frutos.
Lo cierto es que la diplomacia aplicada para intentar evitar la escalada bélica viene siendo, hasta el momento, simbólica, ya que se orienta a mostrar voluntad de diálogo, pero aún no consigue avances reales. Sucede que, desafortunadamente, hay una fuerte desconexión entre el discurso y la realidad: mientras que en las mesas de negociación internacional se habla de paz, en el área de combate la violencia de las bombas no cesan. Y las muertes de civiles inocentes tampoco.
Al igual que ocurre en cualquier negociación —independientemente de su jerarquía y tipo—, la clave está en ceder. Eso es justo lo que Rusia y Ucrania deberán estar dispuestos a hacer si verdaderamente quieren alcanzar un acuerdo de paz. Según la el diccionario de la Real Academia Española (DLE-RAE), la palabra «ceder» deriva del latín «cedĕre» y le otorga definiciones en diversas áreas aunque, para el versado de este análisis, resultan más pertinentes: 1) Dar, transferir o traspasar a alguien una cosa, acción o derecho; 2) Perder tiempo, espacio, posición, etc., en favor de un rival; y 3) Rendirse, someterse.
En el contexto actual, tan inestable y hostil, el contenido de un pacto como el que se presentará en los siguientes párrafos, puede resultar utópico. Sin embargo, el objetivo de este artículo es tan solo recrear cómo debería ser el «convenio ideal» para resultar beneficioso —a partes iguales— para los dos países involucrados, y cuyo objetivo máximo esté centrado en la armonía y en la buena convivencia entre ambos vecinos (a pesar de sus inevitables diferencias).
La fórmula
Aspectos territoriales
• Reconocimiento mutuo de las fronteras y la soberanía de ambas naciones.
• Resolución justa de las cuestiones Donbás y Crimea —regiones ucranianas hoy ocupadas por Rusia—, a través de mecanismos especiales, como pueden ser:
1) un referéndum con supervisión internacional en las zonas disputadas, que garantice que la decisión sea tomada por los habitantes locales y no por presiones externas de ningún tipo
; y/o
2) el establecimiento de administraciones autonómicas, cuya integridad territorial sea respetada a pesar de que se encuentren en tierras ucranianas.
Aspectos militares
• Inicio de un proceso de desmilitarización progresiva, que reduzca la presencia de soldados en áreas fronterizas y eluda tensiones innecesarias.
• Presencia de supervisión internacional —también desmilitarizada— en zonas conflictivas en pro de evitar futuras peleas. Puede operar bajo la responsabilidad de organismos internacionales como la ONU o cualquier otra coalición de países neutrales.
• Implementación de un mecanismo de control de armas, para limitar su disponibilidad y prevenir así una reescalada en el conflicto.
• Creación de un programa de desminado en aquellas regiones alcanzadas por el enfrentamiento, que sea capaz de otorgar mayores garantías de seguridad a sus habitantes.
• Principio de neutralidad: Compromiso mutuo para la no conformación de alianzas militares que puedan ser contempladas como amenaza. Además, ninguna de las partes debe interferir en los asuntos internos de la otra. Ucrania, por ejemplo, podría optar por no adherirse a la OTAN, o bien evaluar acoplarse a un estatuto similar a los que sostienen países como Austria.
Aspectos económicos
• Establecimiento de un plan que contribuya a la recuperación económica de Ucrania. Debe estar centrado, particularmente, en los distritos que han resultado más afectadas por la guerra. Puede incluir apoyo financiero internacional.
• Inversiones en la reconstrucción de infraestructuras civiles esenciales, entre las que se incluyen: carreteras, puentes, redes de agua y alcantarillado, cadenas de energía e iluminación, sistemas de transporte y servicios de telecomunicaciones.
• Promoción de cooperación económica bilateral postguerra. Fomento del comercio.
• Cooperación energética. Resolución de conflictos de gas para la liberación de su tránsito.
• Libre circulación de bienes, servicios y personas entre ambos países.
Aspectos políticos
• Impulso de un sistema de gobernanza estable en Ucrania, que garantice la celebración de elecciones libres, democráticas y respetuosas de la voluntad popular, en cuyo proceso no intervenga Rusia.
• Garantías de representación política real. Tanto las minorías rusas en Ucrania como las minorías ucranianas en Rusia deben ser tenidas en cuenta.
Aspectos sociales
• Igualdad de derechos y auxilio legal, bien para pequeños grupos poblacionales rusos en Ucrania, bien para pequeños grupos poblacionales ucranianos en Rusia.
• Protección de las libertades de religión, lengua y costumbres de facciones.
• Acceso a educación de calidad para niños y adolescentes en zonas fronterizas, independientemente de su país de procedencia.
• Libre acceso a ayuda humanitaria para población necesitada.
• Intercambio de prisioneros y desplazados a raíz del acto bélico.
Aspectos judiciales
• Crímenes de guerra: Implantación de un proceso neutral y justo para abordar las infracciones graves cometidas contra el Derecho Internacional Humanitario durante el conflicto. Penalizaciones para sus responsables, sean individuos o entidades.
• Compensaciones a víctimas sobrevivientes y a familiares de víctimas fallecidas.
Amparo internacional
• Despliegue de una misión internacional neutral, independiente y específica, cuyo rol principal sea el de constatar el adecuado cumplimiento de la totalidad del acuerdo, contribuyendo a prevenir posibles violaciones al mismo.
• Generación de un comité especializado en vecindad y paz, en el que actores internacionales trabajen conjuntamente con representantes nacionales de Rusia y Ucrania en pro de anticipar posibles nuevas tensiones y, llegado el caso, de articular las estrategias necesarias para aliviarlas.
Puntualizaciones
Teniendo en cuenta como se vienen desarrollando los acontecimientos (la rigidez postural de actores como el presidente ruso Vladímir Putin, las desmedidas exigencias por parte del principal mediador de la pelea —Estados Unidos— hacia Ucrania, y las dificultades a las que se enfrenta Europa para influir en las negociaciones con el objetivo de favorecer a su país invadido) un tratado de alto al fuego «ideal» como el presentado en este texto parece ser sinónimo de fábula.
Empero, a pesar de las dificultades para su implementación, un acuerdo que contemple todos los puntos antes mencionados, podría llegar a sentar las bases de una paz duradera. Claro que, para lograrlo, se necesita de la voluntad política de ambos partes. Tanto Rusia como Ucrania deben comprometerse a resolver a través del diálogo y la diplomacia cualquier posible disputa futura. Alcanzar un enfoque equilibrado será la única forma de promover estabilidad regional a largo plazo.
*Foto de portada: Banderas de Rusia y Ucrania unificadas | Imagen creada con inteligencia artificial (IA).

