El poder político de las flores

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🌐 | Desde imperios y revoluciones hasta diplomacias suaves: Análisis de su histórico —y simbólico— recorrido en la escena política internacional.



Presentación

El «lenguaje de las flores» y la «floriografía» son dos sinónimos que hacen referencia al arte de transmitir mensajes —y sentimientos— a través de las flores. Presente en numerosas culturas del mundo, su origen se remonta a varios miles de años atrás. Se trata de una simbología por demás interesante, que tiene la capacidad de despertar curiosidad en más de un individuo.

A lo largo de la historia y hasta el día de hoy, la pintura y la literatura son dos de los rubros que más han incursionado en el asunto. Pero, ¿qué ocurre con la política?, ¿es posible afirmar que ella también ha sucumbido ante sus encantos? Spoiler: Definitivamente sí.

Este artículo busca demostrar cómo estos elementos ornamentales han sabido colarse por los pasillos de palacios, casas presidenciales, cámaras de representantes, escudos, banderas, vestimenta de líderes, y manifestaciones ciudadanas en todo el mundo. Porque no solo embellecen el lugar, la cosa, o la persona que las luce, sino que también comunican. Y mucho. El texto intenta, por lo tanto, explorar cómo distintos actores —estatales y no estatales— han utilizado flores en clave geopolítica, ideológica, nacional o diplomática.

Imperios y casas reales

Diversas civilizaciones arcaicas han rendido culto a las flores. Por ser capaces de representar sutilmente valores y creencias, muchas de estas piezas han sabido alcanzar el status de emblema imperial.

De la misma forma, existen monarquías que también las han incorporado. Adoptándolas como insignias distintivas, daban a conocer con orgullo sus principios regentes.

Crisantemo (Japón)

Se trata de uno de sus símbolos más antiguos. Fue el gran sello del Imperio (1868-1947) y, en la actualidad, su figura aparece en los pasaportes japoneses, embajadas en el extranjero y ciertos documentos oficiales. Representa la pureza y la longevidad. No debe confundirse con la flor de paulownia —conectada a la abundancia y a la prosperidad— que es la que utiliza el Gobierno de dicho país asiático.


Flor de Ciruelo (Corea)

Fue una auténtica marca imperial (1987-1910). Al florecer a finales de invierno y tener que resistir a las bajas temperaturas, el árbol frutal es considerado un ícono de valentía y de resiliencia. Asimismo, debido a que sus flores se conservan intactas hasta inicios de la primavera, también sirven como metáfora de transición y calidez. Es la primera flor del año y, por ende, encarna la pureza y la renovación.


Flor de Lis (Francia)

Desde la Edad Media ha sido un cuño diferenciador de la Casa de Borbón francesa. Ha estado presente en varios de los históricos —y numerosos— escudos del país europeo. Se trata de una representación estilizada de la flor de lirio, que simboliza la nobleza, la perfección y la pureza.


Flor de Loto (Antiguo Egipto)

La civilización egipcia otorgaba un gran valor a esta bella pieza floral que, debido a su particularidad de surgir desde el fondo de las aguas, se tornó una metáfora de resurrección (junto a otros elementos naturales como el ave fénix, el escarabajo pelotero, o el sol).


Rosa (Inglaterra)

Entre 1455 y 1487, tanto la Casa de Lancaster como la Casa de York aspiraban al trono inglés, por lo que sus miembros y partidarios se vieron fuertemente enfrentados entre sí. La etapa fue conocida guerra de las Dos Rosas, en alusión a los emblemas de ambas dinastías. La rosa blanca representaba a York, mientras que la rosa roja hacía lo propio con Lancaster.

Emblemas nacionales

La cantidad de países que existen en el mundo varía según el criterio que se tome para identificarlos, aunque, según la ONU, son 193 en total. Todos ellos cuentan con pabellones patrios y escudos que varían enormemente entre sí, pero comparten una característica común: los diseños y los colores que aparecen allí representados siempre guardan un significado especial para sus locales. Hay quienes optan por incluir figuras geométricas, elementos naturales, animales… pero también quienes eligen sumar plantas y flores.

Arce (Canadá)

En el centro y en color rojo, su bandera presenta una hoja de arce. Símbolo del país desde mediados del siglo XIX, intenta plasmar su historia y su diversidad cultural. Destaca, además, los valores de orgullo y unión.


Cedro del Líbano (Líbano)

La bandera del país asiático contiene, en el centro y en color verde, una representación de dicha conífera aciculifolia. Por la majestuosidad y larga vida que posee este espécimen, se lo asocia a la eternidad.


Flor de Loto (Macao)

En el apartado «Imperios» ya se hacía referencia a su relevancia en la civilización egipcia. Pero su lista de admiradores no termina allí. Su imagen también está implantada en banderas como la de Macao, una Región administrativa especial de China. Y es que la especie también conocida como loto sagrado, loto indio o rosa del Nilo— es su emblema oficial. Simboliza la prosperidad.


Laurel

Son varios los países que implementan ramas de laurel en sus emblemas oficiales. Pueden citarse ejemplos como Argentina, Ecuador y Grecia. En la mayoría de los casos, estas pretenden encarnar la gloria, el honor y la victoria.


Olivo

• Adoptada en 1960 y parcialmente rediseñada en 2006, la bandera nacional de Chipre cuenta con dos ramas de olivo que buscan representar y promover la paz.

Eritrea, por su parte, también incluye una rama de este en su pabellón patrio. Al igual que en el caso chipriota, el país asiático busca, a través de ella, encarnar la paz.

• Hay más países que lo añaden en sus escudos nacionales, algunos de ellos son: Fiyi, Malta, Portugal y Uruguay.


Nuez Moscada (Granada)

En 1974, tras independizarse de Reino Unido en 1974, el país insular adoptó como bandera oficial un diseño que, en su parte izquierda, incluye una vaina de dicha especia. Sucede que la pequeña nación caribeña conocida como «la isla de las especias» es una de las mayores productoras de nuez moscada en el mundo. Culturalmente, hay quienes la asocian a la buena fortuna.


Trigo

• Muchos países incluyen espigas de trigo en sus escudos, de hecho, esta es una característica común en aquellos que alguna vez formaron parte de la Unión Soviética o que estuvieron altamente influenciados por ella. Si bien durante esa época prácticamente todos sus aliados contenían el elemento en sus emblemas, hay algunas naciones que continúan utilizándolo a pesar de haber logrado su independencia: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia y Macedonia del Norte son algunos ejemplos. Siendo un cultivo importante en la región, simboliza el trabajo colectivo.

• Más allá de los paradigmas excomunistas, existen otros pueblos que añaden el grano en sus símbolos, a saber: Nueva Zelanda, Pakistán, Sudáfrica, Tayikistán, Turkmenistán y Zimbabue.

Galería deslizante de imágenes – I:

Identidades partidarias

Cuando las flores militan: ciertos ejemplares también han sido empleados como emblemas de ideologías y partidos políticos.

Amapola (Portugal)

Desde su creación en 2014, el partido de izquierda Livre adoptó la amapola roja como su insignia. Según lo especificado en los estatutos de la agrupación, cada uno de sus cuatro pétalos representan un elemento distinto, en concreto: la libertad, la izquierda, la democracia y la ecología.


Flor de Loto (India)

Fuera de los usos que ha sabido darle el Antiguo Egipto y los que le da Macao en la actualidad, India también se suma a su lista de veneradores. Ejemplo de esto es que el Bharatiya Janata Party (BJP), un partido conservador del populoso país asiático, utiliza esta pieza floral como logo. A través de la elección de dicho símbolo, transmite su intención de colocar lo espiritual al servicio del poder estatal. Y es que, en la cultura hindú, esta especie encarna la iluminación interior, el renacimiento, la pureza y la belleza.


Rosa Roja

Agrupaciones políticas internacionales vinculadas al socialismo democrático, tales como Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en España, Le Parti Socialiste en Francia, Labour en Reino Unido, o Sozialdemokratische Partei Deutschlands (PSD) en Alemania las han apadrinado. En la mayoría de los casos, sus logos están compuestos por representaciones gráficas de un puño —elemento de uso habitual dentro de la ideología, que suele asociarse a lucha, fuerza y esfuerzo colectivo— que al combinarlos con rosas —típico símbolo de belleza y sensibilidad— complejizan su significado. Juntos, ambos conforman una suerte de «puente» entre lo racional y lo emocional.

Galería deslizante de imágenes – II:

Propaganda autocrática

Con el objetivo de suavizar su imagen pública, algunos regímenes dictatoriales utilizaron —o utilizan— flores como parte de sus estéticas propagandísticas y como culto a la personalidad.

Kimjongilia – Kimilsungia (Corea del Norte)

La kimjongilia, se trata de una flor que lleva el nombre de Kim Jong-il, quien fuera líder supremo de la nación asiática hasta su fallecimiento en 2011, cuando fue sucedido por su hijo Kim Jong-un (actual cabecilla). Fue creada en su honor por el botánico japonés Kamo Mototeru, quien se encargó de cultivar una nueva variedad de begonia perenne que está diseñada para florecer cada mes de febrero, coincidiendo con la fecha de cumpleaños del patriarca. Es de color rojo. El obsequio simbolizó la amistad entre Corea y Japón. El ejemplar, por sí mismo, representa amor, justicia, paz y sabiduría.

La kimilsungia, por su parte, se llama así por Kim Il-sung, padre y abuelo de Kim Jong-il y de Kim Jong-un, respectivamente. A diferencia de la kimjongilia, este ejemplar no fue creado especialmente para él, sino que fue gestado por la criadora de orquídeas indonesia C. L. Bundt, quien por motivos familiares lo registró bajo el grex Dendrobium Clara Bundt. A pesar de los esfuerzos realizados por parte del entorno del líder para renombrarla, esto no fue posible (razón que explica por qué la flor es conocida como kimilsungia únicamente en el país asiático y no en otros puntos del globo). Es de color violeta. Guarda ciertas similitudes con la kimjongilia, pues ambas son utilizadas para honrar a los antiguos soberanos del país asiático, sirven como elemento decorativo en desfiles militares y tienen fuerte presencia en eventos institucionales.

Movimientos y revoluciones

Hubo casos en los que las flores fueron utilizadas para representar ideales sociales, políticos y culturales, pero también hubo ocasiones donde se emplearon para simbolizar procesos de transición política serena, en donde pueblos que antes estaban dominados por autoritarismos volvieron a democratizarse con sosiego.

Clavel Rojo (Portugal)

Fueron importantes protagonistas del levantamiento conocido como «Revolução dos Cravos» que tuvo en tierras lusas el 25 de abril de 1974. Allí, el Movimento das Forças Armadas —una organización «ilegal» dentro del Ejército portugués— logró, de forma pacífica y con el apoyo ciudadano, terminar con más de 40 años de dictadura salazarista/caetanista. El nombre con el que se conoce el acontecimiento se debe a que cada uno de los soldados colocó un clavel rojo en el cañón de su fusil como símbolo de no violencia. (Para más información visitar el artículo «Porque solo Portugal podía hacerlo: Revolución de los Claveles» de ESCANEO POLÍTICO).


Girasol

Ucrania los cultiva desde el siglo XIX. De hecho, al día de hoy, el país europeo es uno de los principales países exportadores de aceite de girasol del mundo. Además, sus semillas son ampliamente consumidas en todo el territorio y sus flores son utilizadas para decorar espacios. Sin embargo, a partir de la invasión rusa en 2022, la pieza vio crecer —aún más— su popularidad, pues manifestantes de todo el mundo utilizaron su imagen para transmitirle solidaridad y admiración al pueblo ucraniano, en reconocimiento a sus valores de esperanza y resiliencia.

• Desde el 18 de marzo hasta el 10 de abril de 2014 se llevaron a cabo una serie de protestas ciudadanas para denunciar la aprobación de un tratado de libre comercio entre República de China (Estado con reconocimiento limitado, popularmente conocido como Taiwán, cuya capital es Taipéi) y República Popular China (país soberano de Asia Oriental, popularmente conocido como China, cuya capital es Pekín). El problema de fondo radica en la crisis de legitimidad del primero, pues aunque se haya independizado de China continental en 1949, esta última considera que el archipiélago continúa siendo de su pertenencia, incluso hasta hoy. A ese conflicto de identidad se suma el hecho de que, para muchos taiwaneses, el acuerdo comercial entre ambos territorios no fue consensuado internamente, sino que el partido gobernante, Kuomintang (KMT), tomó una decisión delicada sin contemplar el sentir de la población. Por eso, decidieron tomar cartas en el asunto y manifestarse públicamente. Lo hicieron con una particularidad: llevaban flores de girasol en sus manos, como símbolo de resistencia pacífica y defensa de sus derechos. De allí surgió el nombre «Movimiento Girasol» con el que se conoce al evento. Sus actos más destacados fueron la ocupación de las sedes del Yuan Legislativo y del Yuan Ejecutivo por parte de un numeroso grupo de jóvenes, algo inédito en la historia taiwanesa hasta aquel entonces. Dado que los manifestantes contaban con grandes niveles de apoyo popular, el Gobierno resolvió frenar la implementación del pacto aduanero. De esta manera, el pueblo eligió reafirmar su soberanía e independencia… con flores.


Jazmín (Túnez)

Corría el mes de diciembre de 2010 cuando comenzaba a desencadenarse una intensa campaña de resistencia civil, caracterizada por manifestaciones masivas, pacíficas y laicas. En pleno auge del fenómeno conocido como Primavera Árabe, las protestas sentaron un gran precedente al contribuir al derrocamiento del gobierno autoritario de Zine El Abidine Ben Ali y convocar a elecciones libres para una Asamblea Constitucional. Esta última fue la institución encargada de redactar una nueva Constitución democrática que, por sus peculiaridades, convirtió a Túnez en la primera democracia secular de la región. El evento recibió la denominación de Revolución del Jazmín debido a que dicho ejemplar floral es tradicionalmente empleado en la decoración de casas del país norteafricano y, al representar libertad y cambio, sirvió de inspiración a los manifestantes, quienes lo tomaron como insignia.


Rosa (Georgia)

Al igual que en Portugal, el país transcontinental supo rebelarse contra su gobierno a través de las flores y sin el uso de violencia. El hecho se desató como consecuencia de un gran descontento social, pues la gestión del pro-ruso Eduard Shevardnadze (quien presidía Georgia desde 1992) contaba con niveles de aprobación pública cada vez más bajos debidos, principalmente, a casos de corrupción e índices económicos negativos. Todo se agravó en noviembre de 2003 tras las polémicas elecciones parlamentarias que —bajo fuertes sospechas de fraude— volvieron a otorgarle la victoria. Apenas se conoció la noticia, los ciudadanos salieron a manifestarse pacíficamente. Un grupo concreto de opositores al oficialismo, liderado por Mijeíl Saakashvili, irrumpió en una sesión del Parlamento con rosas en la mano. Mencionado símbolo de paz le otorgó el apelativo «Revolución de las Rosas» al acontecimiento que llevó a E. Shevardnadze a dimitir a su cargo, temeroso por la posibilidad de que se gestara un conflicto mayor. M. Saakashvili terminó convirtiéndose en presidente. Las cosas mejoraron a partir de entonces y, lentamente, la nación georgiana comenzó a trazar su camino hacia la occidentalización. Empero, para ninguno de los países que alguna vez formaron parte de la Unión Soviética ha sido fácil despegarse de la órbita de Rusia. Al día de hoy, los georgianos se enfrentan a una compleja situación política, en la que la injerencia rusa vuelve a hacerse presente y condiciona sus destinos. (Para más información visitar el artículo «Crisis política y social en Georgia: ¿Un nuevo Euromaidán?» de ESCANEO POLÍTICO).


Otros casos destacables

Flower Power: En la década de 1960-1970 surgía con fuerza un eslogan que luego se convertiría en todo un auténtico movimiento cultural. En español literal significa el «Poder de las Flores» y representa valores como la resistencia pasiva y la no violencia. Se originó como una suerte de revuelta opositora a la Guerra de Vietnam (1955-1975), a partir de una expresión acuñada por el poeta estadounidense Allen Ginsberg. El imaginario popular suele asociarlo a la comunidad hippie, pues este grupo ha sido —y continúa siendo— uno de sus principales exponentes, particularmente en lo que a filosofía y estética refiere.

Las flores blancas del feminismo: Hay dos ejemplos recientes de este fenómeno, a saber: 1) En 2018 algunas de las celebridades que asistieron a la edición anual de los Brit Awards —premios anuales de la Industria Fonográfica Británica— lo hicieron vestidas de blanco o con rosas blancas en la mano. ¿El motivo? Lo entendieron como un modo de luchar simbólica y pacíficamente contra el machismo; 2) Entre 2020 y 2021 un importante número de mujeres salieron a las calles a manifestarse públicamente en Bielorrusia, utilizando vestimenta y flores blancas como símbolo de resistencia pacífica y solidaridad mutua. Ocurre que desde 1994 es el líder pro-ruso Alexander Lukashenkol quien lleva las riendas políticas de dicho país. Su carácter personal y su autoritario modelo de gobierno le ha valido el apodo de «el último dictador de Europa» pues no solo es acusado de manipular resultados electorales, sino también de violar derechos humanos, perseguir opositores y coaccionar medios de comunicación, entre otras atrocidades constatadas por observadores internacionales. La figura también destaca por sus polémicas declaraciones machistas y homófobas, a las que se añadieron las de tipo negacionista durante la pandemia de Covid-19.

Religión y espiritualidad

Las flores han tenido presencia en liturgias, procesiones y coronaciones papales. Al mismo tiempo, también han sido utilizadas como símbolos de luto en diversas partes del mundo.

Amapola

Si bien forma parte de la estética visual del partido político portugués Livre desde hace más de una década, el ejemplar tiene otro antecedente. La de color rojo se utiliza como símbolo para conmemorar a los soldados caídos durante la Primera Guerra Mundial, mientras que la de color morado para los animales que perdieron la vida en servicio. Estos ritos son habituales en países como Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido cada 11 de noviembre, durante el Día del Recuerdo.


Clavel Rojo (Azerbaiyán)

El país transcontinental tiene, al igual que Portugal, una fuerte conexión con este ejemplar floral. Sucede que durante el Enero Negro —una violenta represión contra el nacionalismo y el sentimiento antisoviético, llevada a cabo del 19 al 20 de enero de 1990 en la capital, Bakú— fallecieron cientos de manifestantes independentistas. Desde entonces, los claveles rojos se convirtieron en un símbolo de luto para recordar a las víctimas de tal masacre y hasta el día de hoy siguen empleándose en funerales.


Flor de Lis

Desde la antigüedad, es considerada un símbolo de pureza y nobleza. Uno de los ejemplos ya expuestos era Francia. No obstante, en el ámbito religioso su simbología tiene precedentes aún más pretéritos. En la mitología griega esta flor ya se asociaba a la diosa Hera —que representaba la maternidad y la fertilidad— y, en el cristianismo, con la imagen de la Virgen María.


Flor de Loto (India)

Ya en apartados anteriores se mencionaba la admiración que este ejemplar despertaba en el Antiguo Egipto y la significancia que este actualmente tiene para Macao. Pero su lista de veneradores no termina allí. Desde tiempos muy remotos, la flor de loto es considerada un símbolo de pureza y resurrección también en la India (algo ya expuesto en «Identidades partidarias» cuando se hacía referencia a un importante partido político que utiliza su imagen). Para la cultura hindú, sus pétalos han sido siempre concebidos como extensiones del alma. Ha estado fuertemente ligada al budismo, y es habitual visualizarla en sus templos.

Flores patrias

En todos los casos antes mencionados puede percibirse el estrecho vínculo que ha existido —y existe— entre nacionalismos y especímenes florales. En el ámbito estatal, algunos países/regiones, así como también algunas casas reales, han optado por adoptarlos en sus banderas y escudos, marcando intencionalidades de forma explícita. Otros, en cambio, han elegido el camino de la sutileza estratégica, utilizándolos, verbigracia, en eventos diplomáticos. Fuera del ámbito gubernamental, hay flores que han sido protagonistas de movimientos culturales y protestas civiles e, incluso, han estado presentes en diversas festividades religiosas y cultos.

Sea cual sea el ámbito que estas piezas ornamentales engalanen, lo cierto es que siempre —pero siempre— tienen una razón de ser. Y es que cargan con un alto grado de simbolismo, pues representan identidades, reflejan valores y honran tradiciones. Es por eso que prácticamente todos los pueblos del mundo cuentan con al menos un espécimen al que consideran «flor nacional» y que, sin necesidad de palabras, los define.

Dalia (México)

Fue decretada como flor nacional en 1963. Fuera de sus aplicaciones decorativas, sus pétalos y tubérculos resultan de utilidad en la medicina tradicional y gastronomía. Representa orgullo, fuerza interior, belleza y creatividad.


Girasol (Kansas, Estados Unidos)

Ya se mencionaba que protestas ciudadanas en Taiwán y Ucrania habían hecho uso de este espécimen para manifestarse, pero Estados Unidos, concretamente el estado de Kansas, también tiene un interesante vínculo con él (aunque desde otras aristas). Ocurre que la presencia de este cultivo es verdaderamente abundante allí. Tanto es así, que el sitio ha sido apodado como «Estado Girasol» y la pieza ha sido declarada como su flor oficial. Los locales la asocian a la conexión con el sol, a la calidez, a la felicidad, a la admiración y a la longevidad.


Flor de Acacia (Australia)

Asociada a la fuerza y ​​la resiliencia, representa la unidad nacional y la resistencia de un pueblo ante circunstancias difíciles. El ejemplar dorado (amarillo) es la flor nacional del país oceánico. Tal es la importancia que se le da dicho elemento que, cada 1 de septiembre, se celebra el Día Nacional de la Acacia.


Flor de Ceibo

Entre los múltiples elementos comunes que comparten los vecinos sudamericanos Argentina y Uruguay, también se encuentra su flor nacional. Este árbol nativo de flores rojas tiene una gran capacidad para sobrevivir a condiciones difíciles y por eso se asocia a la fortaleza y a la resistencia. Tan importante es el significado de esta tiene en la región que, Uruguay, en 2007, llegó a nombrar «Plan CEIBAL» a un innovador —y pionero— proyecto socioeducativo que busca promover la digitalización. De vigente implementación, en principio se trataba de otorgar un computador portátil a cada niño en edad escolar y a cada docente, actualmente —acompañando los avances tecnológicos— se entregan tabletas. La sigla «CEIBAL» es un interesante retroacrónimo: Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea.


Flor de Cerezo (Japón)

Como ya se indicaba anteriormente, el crisantemo está asociada a su antiguo imperio, mientras que la flor de paulownia a su gobierno. Pero hay más. La flor de cerezo, también conocida como sakura, es el ejemplar oficial de este pueblo asiático, siendo uno de sus símbolos más emblemáticos. Representa la primavera. Además, debido a que el período de florecimiento de árbol es corto, encarna la impermanencia, la fugacidad de la vida, la belleza transitoria y la renovación.


Flor de Mayo (Venezuela)

En 1951, a través de un decreto presidencial, esta especie de orquídea fue declarada flor nacional en el país caribeño. Dueña de una singular belleza, se utiliza como elemento decorativo tanto en espacios de interior como de exterior. Su presencia en la popular festividad religiosa de la Cruz de Mayo ya es característica.


Lirio de agua (Etiopía)

Esta elegante pieza, también conocida como cala, es la flor oficial del país africano. Su presencia es abundante en la región. Sus habitantes la consideran un símbolo de paz.


Magnolia Sieboldii (Corea del Norte)

Aunque pueda resultar llamativo, ni la Kimjongilia ni la Kimilsungia (ya mencionadas en el apartado «Propaganda autocrática» algunos párrafos más arriba) son la flor patria del país asiático. Es una especie nativa de la región, en concreto la magnolia sieboldii, quien ostenta dicho título. Representa la nobleza y la perseverancia.


Tulipán

Este bonito ejemplar, también conocido como cayena, es flor nacional en al menos tres países europeos, a saber: Hungría, Países Bajos y Turquía. Forma parte del patrimonio cultural de dichas naciones, ocupando un rol histórico y artístico destacado en ellas. Simbólicamente y en general, los tulipanes son considerados como una alegoría al amor, aunque en el caso turco, también se asocian a la belleza y a la fertilidad. Los neerlandeses se han visto económicamente favorecidos gracias a él: por un lado, son los líderes mundiales en su cultivo y exportación y, por otro, en las últimas décadas, los enormes campos de plantación —que desde el cielo lucen como auténticas e increíbles alfombras de colores— se han convertido en un importante atractivo turístico.

Diplomacia blanda y protocolo

Las flores han sido, desde hace mucho tiempo, una herramienta comunicacional muy utilizada en las relaciones internacionales, donde cada detalle puede marcar una diferencia.

Su presencia en cumbres, visitas protocolares o funerales de Estado es sumamente habitual y está siempre cuidadosamente planificada. Sucede que, si se tiene el objetivo de brindar el mensaje correcto en el momento correcto, es preciso conocer cuál es el significado que guarda cada especie y color. Para no cometer errores, tampoco se puede perder de vista las normas y tradiciones regionales de cada una las partes asistentes al evento concreto. Por ejemplo: en China se deben evitar las flores blancas pues suelen estar conectadas al luto, mientras que en Medio Oriente debe hacerse lo propio con las amarillas porque estas pueden asociarse a los celos.

En definitiva, estos elementos ornamentales hablan sin necesidad de palabras. Pueden reflejar respeto, amistad, gratitud, pedido de disculpas e, incluso, en ciertos casos, pueden llegar a ser declaraciones no habladas de poder. Es clave entender cómo funciona cada uno de ellos para, según la necesidad y el contexto específico, poder garantizar que el gesto sea recibido de la forma correcta y puedan fortalecerse así los vínculos diplomáticos. Son un lenguaje de entendimiento que nunca pasa de moda.

Cerezo japonés (1912)

Fue un gesto diplomático muy significativo: Japón le regaló más 3.000 árboles de cerezo (su flor nacional) a Estados Unidos como un símbolo de amistad. Estos fueron plantados en la zona del río Potomac en Washington D.C.


Tulipanes (1945-Actualidad)

Cada año, desde 1945, Países Bajos envía de obsequio miles de bulbos de tulipán a Canadá. ¿El motivo? Agradecerle su apoyo durante la Segunda Guerra Mundial (ocurre que, entre otras buenas acciones, el país norteamericano le brindó refugio a la princesa Juliana y su familia). ¿Cómo responden los canadienses? Organizando un evento anual, denominado Festival del Tulipán, en Ottawa. Esto se ha convertido en un gran atractivo turístico para la ciudad, a la par que divulga el talento de su socio. Todo un símbolo de respeto y amistad entre ambos. Porque ya lo decía el recordado Freddy Mercury: friends will be friends.

Epílogo

A lo largo de los siglos, las flores han demostrado ser mucho más que un elemento decorativo. Muy lejos de ser neutras, han sido un instrumento de legitimación, de identidad, de resistencia y de control. Su impresionante capacidad para comunicar mensajes tan complejos las han convertido en una valiosa herramienta a nivel internacional.

Trascendiendo su papel ornamental, operando como lenguaje silencioso y desconociendo fronteras, lograron tornarse auténticos —y poderosos— símbolos políticos.

*Foto de portada: Mapamundi floral | Créditos: Pinterest.

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