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🌐 | Análisis sobre el (destacado) rol de los laboratorios de ideas en política internacional.
Definiciones primarias
Posiblemente, una gran parte de los lectores se encuentre ya familiarizada con el término think tank. Aun así, resulta pertinente conceptualizarlo. Primero, porque hay quienes aún lo ven como una novedad absoluta. Segundo, porque el objetivo de este artículo es analizar su impacto en la política internacional y, por ende, resulta conveniente establecer un punto de partida común para comenzar a explorarlo.
En primer lugar, debe mencionarse que el anglicismo think tank tiene su origen en el ámbito militar: Surgió durante la Segunda Guerra Mundial, y se refería a recintos cerrados (y secretos) donde científicos y miembros de las fuerzas armadas se congregaban para discutir acerca de cuestiones estratégicas. Con el correr del tiempo, dicha expresión se popularizó fuertemente, extendiéndose también a otros espacios de debate especializado.
Si bien su traducción al español —literal— es la de «tanque de pensamiento» , lo más adecuado sería interpretarlo como un laboratorio de ideas, o bien, como un centro/instituto de investigación. Y es que, básicamente, se trata de un gabinete en el que un grupo de intelectuales y expertos se reúnen en pro de discutir, intercambiar y reflexionar acerca de asuntos relevantes de diversa índole (política, social, económica, tecnológica, cultural, educativa, etcétera).
En general, se caracterizan por tener fuerte capacidad de incidencia pública, particularmente en países norteamericanos y europeos, donde destacan los ejemplos de Alemania, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Sus eventos (jornadas, conversatorios, conferencias, seminarios formativos…), así como también sus publicaciones (papers, rankings, índices…) y sus apariciones en medios de comunicación despiertan marcado interés en determinados individuos y grupos, que siguen con lupa sus actividades.
Diferenciación con otros entes
Cabe destacar que los think tanks se diferencian de otras instituciones como universidades, ONGs y consultoras. Aunque en ocasiones puedan vincularse entre sí, lo cierto es que no tienen sus mismos objetivos, audiencias ni fuentes de financiación. A continuación una tabla comparativa para visualizar con claridad sus principales disparidades:
| Tipo de ente | Objetivos | Audiencias | Fuentes de financiación |
|---|---|---|---|
| Universidades | • Generación de conocimiento a través de investigación académica rigurosa • Transmisión de saberes | • Estudiantes • Academia en general | • Matrículas estudiantiles • Fondos de investigación gubernamentales • Donaciones |
| ONGs | • Acción social • Defensa de causas humanitarias • Abordaje de problemas concretos mediante la realización proyectos en terreno y campañas de concientización | • Individuos y comunidades a los que sirven • Donantes y público general (para movilizar apoyos) | • Donaciones • Membresías • Subvenciones públicas y privadas |
| Consultoras | • Provisión de asesoramiento y soluciones personalizadas a clientes específicos (empresas privadas, gobiernos u otras organizaciones) a cambio de honorarios | • Clientes contratistas | • Pagos por servicios profesionales prestados |
| Think tanks | • Análisis e investigación sobre políticas públicas • Influencia en la toma de decisiones • Fomento de debate • Propuesta de soluciones a problemas sociales/políticos relevantes | • Responsables políticos (individuos y grupos) • Medios de comunicación • Público general | • Variable, ya que pueden ser: 1) Organizaciones sin ánimo de lucro 2) Patrocinados por fundaciones y/o corporaciones privadas 3) Subvencionados por fondos públicos 4) Sistemas mixtos, con recepción de apoyo proveniente tanto del sector público como privado |
Tensiones entre independencia y financiamiento
Como se mencionaba en el apartado anterior y se reafirmaba en la tabla comparativa, los think tanks poseen características únicas que los diferencian de otras instituciones. Sin embargo, eso no impide que estos tengan, igualmente, vinculación con determinados actores externos. De hecho, muchos laboratorios de ideas guardan estrecha relación con partidos políticos, grupos de presión (lobbies), universidades, centros académicos o empresas privadas, y, en algunos casos, hasta llegan a ser «creados» por ellos.
Es exactamente aquí donde surgen las dudas respecto a su grado de autonomía. Resulta casi inevitable no preguntarse quién o quiénes financian —verdaderamente— cada una de sus actividades y de qué formas esto puede llegar a repercutir en su tarea.
En ese sentido, existe una realidad innegable, y es que, sin importar quién esté detrás de ellos, todos estos centros de pensamiento tienen una orientación ideológica que, aunque pueda ser más o menos evidente ante la opinión pública, casi siempre se hace presente en sus proyectos, informes y divulgaciones públicas. De hecho, es bastante difícil encontrar paradigmas de think tanks 100% neutrales (incluso en contra de sus propias voluntades).
En cualquier caso, lo más ético es mostrarse transparentes respecto al origen de los fondos y la identidad de los patrocinadores, ya que eso compensaría, al menos en cierta medida, la pérdida de independencia. Si, por el contrario, se opta por la opacidad, lo único que consigue es levantar sospechas acerca de posibles intereses ocultos. De esa forma, se pierde la confianza pública y, con ella, se pone en riesgo la legitimidad institucional.
Impacto en política
Dentro del universo político, este tipo de instituciones cumplen un rol fundamental. Los datos, definiciones, sugerencias y directrices que surgen a partir de los think tanks son usualmente muy tenidos en cuenta por sus actores. Y es que, en general, la clase política no suele contar con demasiados conocimientos especializados a nivel interno y, por tal motivo, los laboratorios de ideas se convierten en una valiosa herramienta al momento de tomar decisiones informadas. Estos centros actúan como suerte de «facilitadores del saber» contribuyendo a la formulación políticas públicas efectivas y ofreciendo perspectivas frescas —y a veces disruptivas— a problemas y desafíos complejos.
Responder a la pregunta «¿Qué hace exactamente un think thank (político) en la actualidad?» puede parecer sencillo si se considera que estos solo se ocupan de investigar, escribir informes y ofrecer recomendaciones. Pero, en realidad, sus cometidos son mucho más complejos:
• Como productores de análisis y marcos interpretativos, generan conocimiento especializado que luego divulgan por medio de informes de coyuntura, análisis de largo plazo, escenarios prospectivos, notas técnicas.
• Como plataformas de legitimación para políticas públicas, operan como asesores de gobiernos y, en ocasiones, sirven como espacio de formación para funcionarios públicos.
• Como «puentes» entre academia, Estado, diplomacia y opinión pública, conectan mundos que, a menudo, pueden parecer distantes.
• Como espacios donde empresas, gobiernos e, incluso, filántropos, invierten tiempo y recursos para moldear la conversación global, logran intervenir en la conversación pública a través del condicionamiento de temáticas, prioridades y marcos de acción.
Influencia global
Tal como se afirmaba anteriormente, los think tanks tienen un importante papel dentro de los sistemas políticos internos de los países. En política exterior ocurre exactamente lo mismo. De hecho, los laboratorios de ideas se convierten aquí en una suerte de «backstage» del poder. ¿Por qué? Sencillo: porque mientras los presidentes y los cancilleres viajan por el mundo realizando conferencias, existe una suerte de «capa intermedia» que moldea las ideas, traduce las tendencias y diseña las narrativas globales. De alguna forma, estos centros funcionan como usinas de ideas, lobbies elegantes, institutos de investigación, fábricas de discursos, espacios de networking… todo al mismo tiempo.
Las razones que les permiten tener tanta incidencia global son múltiples, a saber:
1) Acceso: Tienen llegada directa a los principales tomadores de decisión.
2) Narrativa: Instalan conceptos que luego son popularizados por el común de las personas, e incluso por agentes de medios de comunicación («guerra híbrida» , «Indo-Pacífico» , «orden liberal» , «offshoring» , «reshoring» son tan solo algunos ejemplos de los tantos términos que han sido introducidos por estos).
3) Expertise en el área: Producen documentos especializados que luego se convierten en auténticos insumos para cancillerías, organismos multilaterales, embajadas/consulados, parlamentos, etcétera.
4) Prestigio: Sus trabajos —basados en investigación científica— generan credibilidad, y la credibilidad es un mérito que se traduce en alta reputación. Este respeto y el reconocimiento público les permite, a su vez, influir en la agenda global.
5) Visibilidad mediática: Los think tanks suelen resultarles atractivos a los medios de comunicación, ya que estos últimos son conscientes de que, al contar con su presencia, se aseguran titulares verificables, datos confiables y análisis profundos.
Una herramienta de soft power
Los think tanks actúan como armas diplomáticas, pues no solo aportan conocimiento o contribuyen a la toma de decisiones políticas, sino que también son proyectores de poder blando. Ocurre que, al generar y difundir ideas, se vuelven parte de la estrategia diplomática de los países, promoviendo sus valores e intereses gracias a su capacidad de crear narrativas y moldear percepciones externas.
Relevancia actual
Los think tanks no son una invención reciente, sino que surgieron entre finales del siglo XIX y principios del XX, de la mano de filántropos, diplomáticos y académicos —estadounidenses primero, europeos después— que buscaban profesionalizar la formulación de políticas públicas. Sin embargo, luego del fin de la Guerra Fría, estos centros comenzaron a expandirse a nivel global: Asia, América Latina, África, Medio Oriente y Oceanía fueron sumándose a la tendencia, gestando instituciones adaptadas a sus propias dinámicas políticas y económicas.
Ya en el siglo XXI el cambio ha pasado a ser cualitativo: los laboratorios de ideas dejaron de ser actores secundarios para convertirse en auténticos productores de sentido, que analizan y explican el mundo. En un sistema global tan fragmentado y multipolar como el de hoy, su peso no disminuye sino que, por el contrario, aumenta. ¿Por qué? Porque ofrecen análisis técnicos y soluciones a problemas complejos. Porque son una voz experta que llena el vacío de información y debate, generando marcos de referencia para la clase política, los ciudadanos y los medios de comunicación. Porque, en tiempos turbulentos como los actuales, producen ideas innovadoras ante crisis globales.
Futuro inmediato
Si se pretendiera vaticinar cuáles serán las tendencias y cómo será la evolución de los think tanks en el corto plazo, podrían mencionarse las siguientes posibilidades:
1) Digitalización: En la actualidad, no todo son informes en papel ni eventos presenciales. Los podcasts, newsletters y los seminarios híbridos ganan terreno a pasos agigantados. Se estima que estas y tantas otras herramientas digitales que hoy están en plena expansión, se volverán la norma en las próximas décadas. Por tanto, los laboratorios de ideas deberán acoplarse a esta nueva realidad.
2) Especialización extrema: Vinculado a los avances tecnológicos del punto anterior, podrían surgir nuevos centros especializados en IA, ciberseguridad y desinformación, o bien, los ya existentes podrían expandir sus agendas hacia esos tópicos.
3) Crecimiento concentrado en los países del Golfo: La influencia de think tanks provenientes de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar viene en aumento. Es altamente probable que sus centros, muy bien financiados, pronto se conviertan en grandes referentes a nivel global, especialmente teniendo en cuenta el gran interés que la región de Medio Oriente despierta en Occidente.
4) «Semilleros» de talento: Muchos laboratorios de ideas prestigiosos no solo se enfocan en investigar científicamente, sino también en capacitar. Sus programas educativos de calidad preparan a —cada vez más— funcionarios diplomáticos y profesionales de política exterior.
Ejemplos de think tanks destacados a nivel mundial
No es sencillo establecer un listado que contenga los nombres de los laboratorios de ideas más influyentes de cada país/región global, pues eso dependería de los criterios que se tomen para evaluar la excelencia. De hecho, a lo largo de los años, numerosas universidades se han encargado de elaborar rankings en pro de calificarlos y, como es de suponer, los puestos varían ampliamente de unos a otros. Sin embargo, hay algunas instituciones que podrían ser destacadas gracias a su prestigio y antigüedad. A continuación, un registro —no exhaustivo— de las más emblemáticas.
América del Norte – Estados Unidos
El país norteamericano, que podría ser considerado el ecosistema más poderoso del planeta en materia de think tanks, logra dominar el mercado global del pensamiento estratégico gracias a centros como:
• Brookings Institution: Surgido en 1916 gracias al empresario y filántropo Robert S. Brookings, investiga mayoritariamente acerca de economía y política. Tiene su sede en Washington DC. Se autodefine como un centro independiente y apartidista.
• Council on Foreign Relations (CFR): Nacido en 1921, se enfoca en relaciones internacionales y política exterior. Su sede está ubicada en Nueva York y se autopercibe como una organización sin fines de lucro, que trabaja con independencia y no responde a intereses políticos.
• Carnegie Endowment for International Peace (CEIP): Con base en Washington DC, este think tank fue fundado en 1910 por el industrial y filántropo Andrew Carnegie. Trabaja por fomentar la paz y la cooperación internacional.
• RAND Corporation: Desde su casa central en California, esta institución nacida en 1948 ha influido en un amplio abanico de decisiones políticas estadounidenses, incluyendo aquellas vinculadas a conflictos bélicos. Recibe financiación pública y privada.
Europa
Luego de Estados Unidos, el Viejo Continente es el segundo actor que mayores niveles de conocimiento produce. Sus laboratorios de ideas conjugan tradición, rigor y diplomacia fina, destacando ejemplos como:
• Alemania – Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP): Organización de derecho civil que se encarga de investigar y hacer recomendaciones acerca de seguridad y política internacional. Asesor clave del Bundestag alemán y del gobierno federal.
• España – Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona (CIDOB): Con sede en la capital catalana y nacido en 1973, es el think tank más antiguo del país ibérico. Actualmente está presidido por Josep Borrell (ex Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad). Se define a sí misma como una institución independiente. Tiene como objetivo analizar cuestiones globales que afecten las dinámicas políticas y sociales.
• España – Real Instituto Elcano: Fundado en 2001 y con sede en Madrid, concentra sus ámbitos de actuación en el papel de España dentro de la comunidad europea y el mundo. Su presidente de honor es el rey Felipe VI. Se trata de una institución ampliamente aceptada y reconocida por la ciudadanía gracias a su transparencia, independencia y pluralidad.
• Francia – Institut Montaigne: Nacido en el año 2000 gracias al empresario Claude Bébéar, este think tank se ocupa de reunir a representantes de corporaciones, organismos gubernamentales, universidades y de la sociedad civil con el fin de debatir y proponer medidas para hacer frente a los principales problemas de Europa en materia de políticas públicas. Se financia mediante donaciones privadas controladas (limitadas para que no intercedan en la independencia del centro).
• Italia – Istituto per gli Studi di Politica Internazionale (ISPI): Desde 1934 busca abordar los asuntos internacionales de forma pragmática y sólida, monitoreando tendencias geopolíticas. Se trata del laboratorio de ideas más antiguo del país de la bota, que además ofrece diplomados y programas de postgrado de alta calidad.
• Reino Unido – Chatham House: También conocido como el Instituto Real de Asuntos Internacionales, este laboratorio de ideas con sede en Londres y fundado en 1920 busca analizar —y explicar— los asuntos globales. Suele ser considerado el equivalente al CFR estadounidense, ya que, al igual que este último, tiene gran incidencia en su gobierno nacional.
• UE – European Council on Foreign Relations (ECFR): Con un total de siete oficinas repartidas en todo el continente, el think tank comunitario —que funciona gracias a donativos y no acepta ayuda institucional— trabaja para fomentar una política exterior coherente y firme en toda la región. Los asuntos vinculados a la seguridad y la defensa (incluyendo aspectos migratorios) también son su fuerte.
Asia
En las últimas décadas, la región se ha ido conviertiendo en una especie de «nuevo centro de gravedad» gracias a sus think tanks altamente profesionalizados. Dos ejemplos de centros relevantes son:
• China –Shangai Institutes for International Studies (SIIS): Importante think tank afiliado al gobierno chino fundado en 1960. Se dedica a la investigación sobre política exterior del país y sirve como apoyo intelectual para la toma de decisiones públicas. Edita revistas prestigiosas como «China Quarterly of International Strategic Studies (CQISS)» o «Global Review» , además de albergar centros de estudio especializados en asuntos marítimos, económicos y de gobernanza global.
• Japón –The Japan Institute of International Affairs (JIIA): Nacido en 1959 e inspirado en su homólogo británico Chantam House, este laboratorio de ideas es uno de los más prestigiosos del continente asiático, habiendo publicado más de un centenar de libros. Se ocupa de la política exterior japonesa y de asuntos vinculados a su seguridad, siendo uno de los principales asesores del gobierno nacional en dichas materias.
Por otra parte, en la actualidad, algunos países del Golfo constatan un particular impulso de laboratorios de ideas. Muy bien financiados y con el firme propósito de posicionarse como importantes hubs de diálogo global, destacan casos como los de Gulf Research Center (en Arabia Saudita), Emirates Policy Center (EPC), Observer Research Foundation Middle East (ORF) y Trends Research & Advisory (en Emiratos Árabes Unidos), o Middle East Council on Global Affairs (en Qatar).
Oceanía – Australia
• Lowy Institute: Fundado en 2003 por el empresario/inversor Frank Lowy, este centro con sede en Sídney tiene como meta investigar sobre cuestiones políticas, estratégicas y económicas internacionales desde una perspectiva australiana. Su conferencia anual es la insignia de la institución, evento que en sus antiguas ediciones ha contado con la presencia de oradores de la talla de la excanciller alemana Angela Merkel, el expresidente estadounidense Joe Biden o el ex premier británico Boris Johnson.
América Latina
Aunque en los últimos años su influencia ha aumentado, lo cierto es que el fenómeno de los think tanks aún se enfrenta a cierto grado de segmentación interna (polarización política que dificulta la adopción de sus propuestas, falta de transparencia en financiación que limita su credibilidad y existencia de una fuerte desconexión entre academia-política). Por otra parte, los problemas estructurales del continente (desigualdad y pobreza) superan la capacidad de intervención de estos centros, pues sus soluciones requieren reformas drásticas que pocos gobiernos están dispuestos a implementar. De cualquier modo, entre sus laboratorios de ideas más destacados podrían mencionarse:
• Argentina – Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI): Como institución académica no gubernamental, apartidaria y sin fines de lucro, pretende investigar científicamente el impacto de los asuntos internacionales en el país latinoamericano para divulgar públicamente sus hallazgos. Se financia mediante el aporte de sus miembros, así como también gracias al apoyo de instituciones públicas y privadas.
• Brasil – Centro Brasileiro de Relações Internacionais (CEBRI): Fundado en 1998, tiene su sede en la ciudad de Río de Janeiro. Se autodenomina una institución no partidista y sin fines de lucro que busca influir en la agenda global del gigante sudamericano y promover el debate público acerca de su política exterior. Entre sus filas cuenta con más de 100 especialistas, y trabaja en estrecha colaboración con sus homólogos Council of Foreign Relations y Chatham House.
Principales enfoques
En resumen, los laboratorios de ideas norteamericanos —especialmente los estadounidenses— centran su investigación en seguridad, defensa militar y, cómo no, en el impacto de China. Los europeos y los asiáticos en tanto, suelen enfocarse más bien en asuntos regionales, esto es, mientras los primeros se ocupan de asuntos como migración, reformas comunitarias, cambio climático y regulación digital, los últimos se ocupan del análisis del orden Indo-Pacífico, la añeja rivalidad con Estados Unidos y el mar de China, un tópico que también invoca a centros del continente oceánico. Los think tanks latinoamericanos, por su parte, buscan promover las relaciones multilaterales y la inserción internacional, al mismo tiempo que trabajan sobre cuestiones de desarrollo.
Conclusiones
Los think tanks son espacios donde se construyen ideas, se negocian visiones, se disputan relatos y se proyectan intereses. Entenderlos es, en definitiva, entender la arquitectura del poder. Comprender cómo operan, cómo se financian, cómo influyen públicamente y hacia dónde evolucionan estos centros de pensamiento es clave para leer el tablero internacional con mayor profundidad y, por qué no, para anticipar los movimientos que vendrán.
Sin embargo, al momento de consultar cualquiera de sus trabajos, no se debe olvidar que los laboratorios de ideas no son actores neutrales. Sus fuentes de financiación pueden, en ocasiones, condicionar sus posturas ideológicas e intereses y, por lógica, la calidad de sus resultados finales.
La solución a mencionado conflicto de intereses la tienen, ciertamente, los propios think tanks. Esta está vinculada a la ética, y se trata de que los centros deben mostrar transparencia y ser francos respecto a los vínculos que estos mantienen con sus financiadores, dando a conocer el origen real de los fondos/donativos y la identidad de sus colaboradores. Lo que sigue ya pasa a ser responsabilidad del público que consume su contenido. Y es que, siempre que su audiencia se mantenga alerta y contemple la posible existencia de sesgos, no tendrá inconveniente alguno, ya que podría sortear con éxito cualquier indicio de falta de transparencia. De hecho, la opacidad es fácilmente identificable: tan solo basta con observar qué tópicos se priorizan y cuáles se evitan. Después de todo, esto algo que también ocurre con cualquier otro medio de comunicación tradicional.
En un escenario internacional marcado por rivalidades geopolíticas, transición energética, disrupción tecnológica y crisis humanitarias persistentes, los think tanks funcionan como brújulas. Imperfectas, interesadas, discutibles… pero brújulas, al fin y al cabo.
*Foto de portada: Un think tank en acción, reuniendo académicos expertos que debaten acerca de asuntos sociopolíticos de relevancia global | Imagen creada con Inteligencia Artificial (IA).

